Para Arafat, en cambio, «es un asunto muy peligroso. Esto es una ejecución del plan de agresión israelí a la Autoridad Palestina». Los israelíes «han cruzado todas las líneas rojas y nuestro pueblo no puede mantener los ojos cerrados a esos intentos israelíes», agregó en una conferencia ante intelectuales en Ramallah, con el ejército israelí a metros de su oficina. Con énfasis, el jefe palestino dijo que «el estado palestino será establecido con al Quds al Sharif (Jerusalén oriental) como su capital». «Por Dios, lo veo llegando, martirizado o vivo», agregó.
A medida que los israelíes avanzaban sobre Tulkarem, algunos palestinos salieron de sus casas en desafío a un toque de queda, y focos de palestinos armados en la parte este de la ciudad dispararon contra los soldados, que en la represalia mataron a dos. La brigada israelí ocupó una decena de edificios -entre ellos la alcaidía y la sede policial- en los que izaron la bandera con la estrella de David y rastrillaron casa por casa.
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