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El ministro de Defensa, Elias al-Murr, instó a la ONU a dar "respuestas claras" a la incursión y advirtió que en caso de no hacerlo podrían frenar el despliegue de sus soldados en el sur.
Dos vehículos de comandos israelíes transportados en helicópteros estaban de camino a atacar la oficina del dirigente de alto rango de Hizbollah, el jeque Mohammed Yazbek, en el pueblo de Bodai, cuando fueron descubiertos y emboscados por los combatientes chiítas, dijeron las fuentes libanesas, teniendo que retirarse bajo la protección aérea.
"Comandos especiales llevaron a cabo una operación para interrumpir las acciones terroristas contra Israel, con el énfasis en la transferencia de municiones desde Siria e Irán a Hizbollah", dijo el ejército israelí.
Bodai está 15 kilómetros (9 millas) al noroeste de la ciudad de Baalbek y a 26 kilómetros (16 millas) de la frontera con Siria.
El ataque coincidió con el despliegue del ejército libanés para afirmar su control en la frontera con Siria y bloquear las rutas de contrabando, dijeron fuentes de seguridad.
Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí dijo que "Israel se reserva el derecho a actuar para reforzar el espíritu de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que pide un embargo total de las armas internacionales que tiene Hizbollah", dijo el portavoz del ministerio Mark Regev.
El cese de las hostilidades decretado por el Consejo de Seguridad había frenado la guerra que ha causado la muerte de al menos 1.183 personas en Líbano y de 157 israelíes. Israel dice haber matado a más de 530 combatientes de la guerrilla, al menos cinco veces más de lo que el grupo reconoce.
Naciones Unidas no tardó en dar sus respuestas respecto del ataque israelí. En el comunicado, que ha aparecido en su página web, se señala que tras el ataque ocurrido en la madrugada del sábado, el secretario general de la ONU mantuvo conversaciones telefónicas tanto con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, como con el jefe del gobierno libanés, Fouad Siniora.
"Todas las violaciones de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad ponen en peligro una calma todavía frágil y minan la autoridad del gobierno de Líbano", se agrega en el texto.
Annan urge en el comunicado a que "todas las partes respeten estrictamente el embargo de armas, eviten acciones provocativas y asuman su responsabilidad en la aplicación de la resolución 1701".
Además, ayer llegaron a Líbano los primeros cascos azules, 50 ingenieros militares franceses que llegaron a la base principal de la actual misión de la ONU en Líbano (UNIFIL) en Naqura, en el sur de la costa libanesa.
Son los primeros del contingente de 200 soldados que ha comprometido Francia, de la que se esperaba fuera el componente principal de la nueva misión.
Estados Unidos pidió a Francia el viernes que aumente su contingente, mientras la ONU reiteró su llamamiento a los países europeos de que contribuyan a la misión, equilibrando así el número de efectivos occidentales y musulmanes para que sean aceptables para las dos partes.
Naciones Unidas quiere lograr un avance de 3.500 soldados para el 2 de septiembre y 13.000 más para el 4 de noviembre.




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