Los electores deben decidir si derogan o no cuatro puntos de la Ley 40, aprobada en 2004, considerada la más restrictiva de Europa en materia de procreación asistida.
Los puntos establecen: considerar el embrión como ser humano desde la concepción; impedir a parejas estériles recurrir a la donación de óvulos o espermatozoides de terceros; crear «in vitro» un máximo de tres embriones e implantarlos todos en el útero materno, sin un diagnóstico preliminar, y prohibir las investigaciones sobre células estaminales embrionales.
La campaña del Sí a las derogaciones estuvo a cargo del centroizquierda y del Partido Radical, mientras la coalición de La Margarita dio libertad de conciencia a sus afiliados, y su líder,
Así, los presidentes de ambas cámaras parlamentarias se encolumnaron detrás del pedido de abstención lanzado por la Conferencia Episcopal Italiana y el propio papa
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