Japón verterá agua de la central nuclear de Fukushima al océano

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Esta decisión fue cuestionada tanto por los pescadores como agricultores, quienes temen que esto afecte aún más la imagen de sus productos entre los consumidores.

El operador de la central nuclear accidentada de Fukushima Daiichi -noreste de Japón- anunció este miércoles que planea verter al océano más de un millón de toneladas de agua almacenada allí, mediante un túnel submarino.

En abril de 2021, el gobierno nipón decidió que a partir de 2023 vertería al mar estas aguas resultantes de lluvias, origen subterráneo o la inyectada para enfriar los núcleos de los reactores nucleares que se fusionaron tras el gigantesco tsunami registrado el 11 de marzo de 2011.

En tanto el territorio japonés puso punto final a siete años de debates sobre cómo deshacerse de estas 1,27 millones de toneladas de agua contaminada, almacenada en más de un millar de cisternas en la planta siniestrada, prometiendo que previamente será reciclada, y que se tomarán las medidas adecuadas para evitar que esto afecte al "prestigio" de la región.

El agua que se prevé en esta operación ya ha sido filtrada varias veces para que quede libre de la mayor parte de sustancias radioactivas (radionucleidos), pero no así del tritio (isótopo del hidrógeno que es radiactivo), que no es posible eliminar con las técnicas disponibles actualmente.

Se bombardeará a través de una tubería submarina de 2,5 m de diámetro, que penetrará casi un kilómetro en el océano, anunció este miércoles Tepco, empresa operadora de la planta, añadiendo que la construcción de este "túnel" comenzará en marzo próximo.

Akira Ono, director de la filial de Tepco encargada del desmantelamiento de la planta, afirmó que el recurso a tal dispositivo evitaría que el agua vertida regrese hacia la costa. Además anunció que quiere "explicar al detalle las medidas de seguridad" y otras a tomar "para evitar dañar la reputación" de la pesca y otras actividades de esta región.

De hecho, el operador también destacó que está abierto a que haya inspecciones por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que en abril se mostró satisfecho ante la decisión del gobierno japonés de verter el agua al mar.

Tepco por su parte aseguró que está dispuesta a pagar indemnizaciones por eventuales efectos provocados por el bombeo del agua hacia el océano.

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