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A punto de jubilarse, Blix acusó además al gobierno estadounidense de haber presionado a su equipo para que afirmara que Irak poseía armas de exterminio.
"Tengo mis detractores en Washington. Son bastardos que hacen circular rumores y, por supuesto, que filtran cosas a la prensa", dijo Blix en una entrevista que publica hoy el diario británico The Guardian.
Durante la nota, el diplomático sueco abandonó su tono moderado y criticó abiertamente al gobierno norteamericano.
"Yo era como una picadura de mosquito", explicó, en referencia a que la administración de George W. Bush lo consideraba "un fastidio".
Blix, a punto de jubilarse, acusó a Washington de haber presionado sobre los inspectores de armas en Irak para incluir en sus informes pruebas inexistentes y poder justificar así un ataque contra ese país.
El diplomático criticó a "algunos elementos" del Pentágono por haber puesto en marcha una campaña de difamaciones en su contra.
Según Blix, Washington considera a las Naciones Unidas como un "poder extranjero" y espera verlo caer.
Las acusaciones de Blix se conocen en momentos en que Washington, y también Londres, niegan insistentemente informes de prensa y sospechas de sus ciudadanías y de la opinión pública internacional de que exageraron o directamente mintieron sobre la amenaza que representaba el finalmente derrocado gobierno iraquí.
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