Severino Cavalcanti se verá obligado a dejar su puesto de presidente de la Cámara de Diputados de Brasil. Con las serias denuncias en su contra, el escándalo de corrupción toma un nuevo rumbo.
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En un encuentro a puertas cerradas en el Palacio de Planalto (sede del gobierno) que duró cerca de una hora, Cavalcanti, acusado de haber recibido coimas para prorrogar la concesión del restorán del Congreso, fue recibido el lunes a la noche por Lula, a quien le anunció que abandonará el cargo.
El controvertido legislador vio complicarse su situación al aparecer documentos que probarían una extorsión al empresario quien pagó los sobornos. «Hay datos, documentos y material muy contundentes que demuestran su culpa», declaró el procurador general de la República, La intención del encuentro del presidente con el acosado Cavalcanti, del Partido Progresista (PP, derecha), integrante de la coalición gobernante, era asegurar la «preservación de aliados que ocupan cargos en la administración federal», según el periódico «Hora Zero».
Lula, agregó el diario gaúcho, recibió a Cavalcanti con la intención de mantener al ministro de Ciudades,
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