En una junta de accionistas marcada por la abrumadora presencia de inversores minoristas irritados por la pérdida del valor de su inversión en Bankia, el nuevo presidente de la deficitaria entidad nacionalizada intentó sin éxito apaciguar los caldeados ánimos con promesas de mejoras de rentabilidad y gestión.
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"Soy consciente de las pérdidas de valor que ustedes han tenido en sus inversiones en Bankia en los últimos meses (...) las cuales lamento profundamente", dijo el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que asumió su cargo a primeros de mayo en medio del proceso del rescate de Bankia.
La nacionalización ha supuesto la toma por parte del Estado del 100% del capital de la matriz Banco Financiero y de Ahorros y del 45% de Bankia, con el consiguiente efecto dilutivo para los accionistas, muchos de ellos clientes de Bankia que convirtieron sus ahorros en acciones.
Desde la salida a bolsa de Bankia el pasado 20 de julio a un precio de 3,75 euros, la cotización ha llegado a caer más de un 75% coincidiendo con el anuncio de la aportación de ayudas de hasta 23.465 millones de euros al grupo BFA-Bankia en lo que ha sido la mayor operación de rescate del sector financiero en la historia de España.
Bankia fue el resultado de la fusión de los negocios financieros de siete cajas de ahorros, liderada por Caja Madrid y Bancaja, en un momento de fuerte presión desde el Banco de España para que las entidades trataran de sanearse mediante operaciones de concentración.
Numerosos inversores minoristas acudieron a un abarrotado Palacio de Congresos de Valencia y a sus alrededores exigiendo responsabilidades por la pérdida de valor de sus inversores y también denunciaron el hecho de haber sido engañados por empleados de oficinas pertenecientes a BFA en la comercialización de productos de inversión complejos.
"Yo tenía unos ahorros y le dije a la señorita que no quería acciones, que quería retirar mi dinero y la señorita me dijo que eso no era posible y yo le dije a la señorita que creía que estaba firmando mi sentencia de muerte", dijo Elisa Pedros Crespo, accionista minorista, durante su intervención en la junta.
"Tengo una inversión de 3.000 acciones y ahora solo me queda una tercera parte de este valor. Yo lo que quiero saber es dónde ha ido mi dinero y quién es el responsable y punto", manifestó esta inversora.
Consciente del daño causado a los inversores, Xavier Capallera Gibert, director de una sucursal del grupo BFA-Bankia en la localidad catalana de Peralada, se disculpó ante los inversores y clientes de Bankia.
"Quiero pedir perdón a los clientes de Bankia por haberles vendido acciones basándome en la información que me dieron mis superiores y que se ha mostrado fraudulenta", manifestó.
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