Tras cinco años de guerra interna, esa ceremonia -prevista por los acuerdos de paz firmados a fines del año pasado- intenta dar inicio a una nueva etapa en la vida de ese país africano, que permita convocar a elecciones libres y democráticas.
Dos de los cuatro vicepresidentes son dirigentes de las dos mayores agrupaciones rebeldes locales, el tercero es miembro de la oposición política y el cuarto pertenece al entorno de Kabila.
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