20 de enero 2026 - 08:55

La amenaza nuclear de Irán aumenta el temor mundial ante la posible intervención de EEUU en Medio Oriente

Donald Trump descartó un ataque militar pero exigió el fin del gobierno iraní. El país de Medio Oriente se encuentra en un clima tenso de protestas.

El conflicto entre Irán y EEUU representa un riesgo nuclear.
El conflicto entre Irán y EEUU representa un riesgo nuclear.

El recrudecimiento de la crisis interna en Irán, marcado por la violenta represión de protestas y el aumento de la confrontación con Estados Unidos, encendió alarmas entre analistas internacionales sobre eventuales riesgos nucleares. La advertencia surgió en un contexto de incertidumbre política, con una teocracia presionada tanto por la agitación social como por el escenario geopolítico regional.

En los últimos días, el presidente estadounidense Donald Trump pareció descartar un ataque militar directo contra Irán, pero el sábado reclamó el fin del gobierno de casi cuatro décadas del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

El mandatario reaccionó luego de que Jamenei lo calificara de “criminal” por respaldar a los manifestantes y responsabilizara a estos últimos por miles de muertes.

En paralelo, un portaaviones estadounidense, que días antes navegó por el mar de China Meridional, cruzó Singapur y avanzó hacia el estrecho de Malaca, en una ruta que podría conducirlo a Oriente Medio.

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Trump pidió el fin del gobierno de Jamenei.

Trump pidió el fin del gobierno de Jamenei.

El riesgo nuclear en Irán

Con este escenario, especialistas advirtieron que el material nuclear iraní podría quedar expuesto. David Albright, exinspector de armas nucleares en Irak y fundador del Institute for Science and International Security, sostuvo que un colapso interno podría hacer que el gobierno iraní “pierda la capacidad de proteger sus activos nucleares”.

Según explicó, las reservas de uranio altamente enriquecido representan el principal foco de preocupación. Albright señaló que existe la posibilidad de que parte de ese material sea robado o desviado.

Recordó además precedentes históricos: tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, cantidades de uranio y plutonio aptos para armas nucleares desaparecieron como consecuencia del debilitamiento de los sistemas de seguridad.

Hasta el momento, las autoridades iraníes mantuvieron el control de sus instalaciones, incluso después de los bombardeos estadounidenses durante la guerra de 12 días que Israel lanzó contra la República Islámica en junio.

Las reservas de uranio y el rol del OIEA

De acuerdo con datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena, Irán conserva 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al grado armamentístico del 90%. En un informe difundido en noviembre, el organismo indicó que no pudo verificar el estado ni la ubicación de ese inventario desde el conflicto bélico de junio.

En ese mismo documento, el OIEA advirtió que había perdido la “continuidad de conocimiento” respecto de las existencias previamente declaradas de material nuclear en las instalaciones afectadas por la guerra. Un diplomático cercano al organismo confirmó luego que Irán aún no brindó información actualizada sobre el paradero de ese uranio, aunque pidió mantener el anonimato.

Albright detalló que esas reservas podrían almacenarse en 18 a 20 cilindros de transporte, de unos 50 kilogramos cada uno cuando están llenos.

Dos personas pueden llevarlo fácilmente”, afirmó, subrayando la vulnerabilidad potencial del material en un escenario de caos.

La especialista Kelsey Davenport, directora de política de no proliferación de la Asociación de Control de Armas, advirtió que el inventario “podría ser desviado, ya sea hacia un programa encubierto, o robado por una facción del gobierno o del ejército que busque mantener la opción de uso bélico”.

Davenport sostuvo que el riesgo aumentó en la medida en que el régimen se sintió amenazado o inestable, y agregó que, ante un eventual colapso, parte del material podría salir de contrabando del país o terminar en manos de actores no estatales. “El riesgo es real pero es difícil de evaluar”, enfatizó, debido a las incógnitas sobre la localización exacta de los materiales.

La posibilidad de fabricar un arma nuclear

Tanto Davenport como Albright coincidieron en que existió una posibilidad teórica de fabricar un artefacto nuclear utilizando uranio enriquecido al 60%, pese a que Teherán insistió durante años en que su programa tuvo fines exclusivamente pacíficos.

Irán represión
Las protestas invaden las calles de Irán hace semanas.

Las protestas invaden las calles de Irán hace semanas.

En ese punto, Eric Brewer, exanalista de inteligencia de Estados Unidos y actual vicepresidente adjunto de la Nuclear Threat Initiative, explicó que una bomba basada en uranio al 60% requeriría mayor cantidad de material, lo que la haría “mucho más grande y voluminosa” y poco apta para ser montada en un misil.

No obstante, indicó que un dispositivo de ese tipo aún podría ser detonado de manera experimental, por ejemplo, en una zona desértica.

Brewer consideró que ese escenario no debía ser “totalmente descartado”, aunque remarcó que la información disponible sugirió que el uranio enriquecido permaneció enterrado en túneles tras los ataques estadounidenses, lo que dificultó su acceso sin riesgo de detección y de un nuevo ataque de Estados Unidos o Israel.

También destacó que los acontecimientos recientes demostraron que el líder supremo iraní mantuvo “estándares muy altos” antes de tomar decisiones vinculadas al uso de armas.

El reactor de Bushehr

En un escenario de descontrol interno, Albright alertó además sobre la vulnerabilidad del reactor nuclear de Bushehr, la única central nuclear comercial de Irán, ubicada a unos 750 kilómetros al sur de Teherán. El especialista advirtió que esa instalación podría convertirse en blanco de sabotajes con fines políticos o desestabilizadores. El reactor funciona con uranio suministrado por Rusia, no producido localmente.

Hasta ahora, no existieron indicios de que el gobierno iraní perdiera el mando sobre sus fuerzas de seguridad. Sin embargo, Albright recordó un antecedente histórico: el sabotaje perpetrado en 1982 por el ala armada del Congreso Nacional Africano contra la central nuclear de Koeberg, en Sudáfrica, durante la lucha contra el apartheid. Aunque el ataque causó daños significativos, no generó consecuencias nucleares.

Finalmente, el experto advirtió que un accidente grave en Bushehr tendría impacto regional. “Si el reactor de Bushehr tiene un accidente de gran magnitud, en 12 a 15 horas los vientos llevarían la radiación a los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Omán”, concluyó.

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