La batalla por la presa mayor: la petrolera estatal
-
Temporal trágico en Brasil: devastó el noreste y provocó al menos seis muertos y miles de evacuados
-
Petro lanzó la apuesta por una Constituyente y pidió dos millones de firmas para forzar la reforma
El despido por parte de Chávez de 7 gerentes y el pase a jubilación de otros 12, el domingo, precipitó la convocatoria de la opositora Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y el gremio empresarial, Fedecámaras, a un paro general de 24 horas para el martes, que se extendió luego a 48 y desembocó, la noche del miércoles, en una huelga indefinida.
«No se trata de ningún conflicto laboral es la primera batalla ideológica que planteó Chávez. Es secundario si se destituye o no la junta directiva actual, no se trata de la destitución de la élite tecnológica de PDVSA, sino de un cambio de filosofía», dijo.
• Descabellada
Los gerentes rebeldes bregan por mantener la tradición de la corporación, una de las diez más grandes del planeta, sostuvo Sierra. En cambio, apuntó, Chávez la «considera un enclave de transnacionales con una cultura corporativa que no es la del proceso bolivariano» (populista de izquierda), que lleva adelante, dijo.
Chávez quiere maximizar a PDVSA como «instrumento de la política económica del Estado» y los gerentes buscan continuar la política empresarial de «ganar mercado y mantenerlos», remarcó.
Pero el tema luce diferente para el economista y consultor privado Tobías Nobrega, quien califica de «descabellada» una huelga de gerentes. «Ello genera un precedente en materia laboral, que los gerentes de una empresa que se rige, como cualquier empresa privada, por el Código de Comercio, puedan efectuar un conflicto», dijo Nobrega, profesor de Economía en la Universidad Central de Venezuela (UCV). «Eso es una locura, un invento de la situación atípica venezolana», dijo al ser consultado sobre precedentes en otras latitudes.
Acerca de las críticas del gobierno al desempeño de PDVSA en anteriores administraciones y, aun en juntas directivas nombradas y luego destituidas por Chávez, Nobrega apunta que para cualquier analista financiero es muy difícil opinar porque es una empresa «muy poco transparente», e inclusive no se ha podido auditar más allá de 40% de sus ingresos.
Estimó que «la virulencia» de la protesta gerencial en PDVSA puede evidenciar que «hay algo más de por medio» y recordó el escándalo del gigante de la energía Enron.
Nobrega dijo que inclusive investiga conexiones entre negocios de Enron y ex directivos de PDVSA, y que ha encontrado cosas «interesantes y podría haber algunas carpetas que revisar», aunque declinó dar más detalles.




Dejá tu comentario