Recrudecen los combates en Adyabiya, a 50 kilómetros de Bengasi.
La coalición internacional mantuvo la presión militar sobre las fuerzas del coronel Muamar Gadafi, mientras busca una salida política y diplomática para una operación de guerra que podría durar aún "semanas", según París.
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Los bombardeos aéreos tenían como objetivo las posiciones de las fuerzas leales a Gadafi en Adyabiya, punto estratégico al este libio a 160 kilómetros al sur de Bengasi, plaza fuerte de la rebelión. Decenas de habitantes huían en dirección al desierto.
Aviones británicos dispararon misiles contra vehículos blindados en Adyabiya, y un avión francés destruyó una batería de artillería del ejército libio cerca de la misma ciudad. El jefe del Estado Mayor francés, Edouard Guillaud, aseguró que el espacio aéreo libio estaba "bajo control".
El militar declaró a una radio francesa que "pensaba" que las operaciones aliadas en Libia se prolongarían durante "semanas": "Dudo que sean días, pienso que serán semanas y espero que no sean meses", agregó.
Al acercarse la cumbre de Londres prevista para el martes, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció que su país y el Reino Unido preparan una iniciativa común en la perspectiva de llegar a esta "solución" política.
Sarkozy advirtió que si bien el Consejo Nacional de Transición (CNT) libio, organizado por la oposición en Bengasi, no representa "a toda Libia", tiene el mérito de existir. La Unión Africana también trataba de encontrar una solución negociada.
Según un balance provisorio comunicado por el régimen libio, los ataques provocaron "más o menos 100 muertos" entre los civiles. El jefe militar de la coalición, el general Carter Ham, reconoció "no estar seguro de que no haya habido ninguna víctima civil".
Sobre la conducción de las operaciones, los países de la OTAN acordaron asumir en lo inmediato el relevo de la coalición para la zona de exclusión aérea, pero no inmediatamente en lo referido a los objetivos terrestres. No obstante, persistían las ambigüedades sobre el papel de la Alianza Atlántica.
Las negociaciones al respecto deben continuar el domingo para que todas las operaciones sean asumidas por la OTAN, sin que la totalidad de los 28 países miembros tengan que asumir los bombardeos, lo que rechaza en particular Turquía.
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