Roma (EFE, Reuters, ANSA) - En momentos en que encara desde hoy un crucial test en el Senado sobre la permanencia de la misión militar en Afganistán, del que puede depender su futuro político, el premier italiano, Romano Prodi, se topó ayer con agravamiento de su conflicto con la Iglesia, que convocó a una marcha de protesta contra su proyecto para dar más derechos a las parejas unidas de hecho, lo que es visto como un ataque para consagrar el matrimonio homosexual.
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El arzobispo Angelo Bagnasco, designado este mes por el Papa Benedicto XVI, dijo en un discurso que la Iglesia rechaza las acusaciones de interferencia en los asuntos italianos y que respaldará la concentración nacional que se realizará en mayo para defender a la familia tradicional.
«La familia está necesitada de toda la atención urgente de la Iglesia», sostuvo Bagnasco.
Bagnasco, quien también es arzobispo de Génova, señaló que el matrimonio heterosexual es parte del «plan original del creador» y que como tal debe ser defendido.
Los italianos y su gobierno están profundamente divididos respecto de los derechos homosexuales.
La coalición de centroizquierda de Prodienvió al Parlamento un proyecto de ley que daría más libertades a las parejas de hecho, incluyendo las gays. Bagnasco dijo que el proyecto es «inaceptable a nivel de principios, pero también peligroso a nivel social y educativo».
Incluso algunos de sus ministros lo ven como un «caballo de Troya» para permitir eventualmente el matrimonio homosexual y se han comprometido a combatirlo en el Parlamento.
La Iglesia Católica Romana de Italia tiene la maquinaria organizacional para movilizar a enormes multitudes. Una gran participación en toda la nación puede ser un bochorno para el golpeado gobierno.
Hace dos semanas, el papa Benedicto XVI dijo que la oposición de la Iglesia al matrimonio homosexual no era « negociable» y que los políticos católicos tenían el deber de oponerse.
En tanto, el gobierno y la oposición se encuentran enfrentados entre sí pero también han mostrado sus divisiones internas ante el voto en el Senado para financiar la misión italiana en Afganistán, cuyo debate comenzará hoy.
La prensa local se hizo eco de las divergencias surgidas en el seno de la coalición gubernamental de centroizquierda, ya que dos senadores oficialistas han anunciado que votarán en contra de la refinanciación de la misión en Afganistán.
Los dos miembros del centroizquierda que votarán en contra de la misión son Franco Turigliatto y Fernando Rossi, los dos «rebeldes» que con su abstención el pasado 21 de marzo hicieron perder una votación sobre la política exterior que desencadenó la reciente crisis de gobierno. La escasa diferencia que separa al gobierno de la oposición en la Cámara alta, apenas dos escaños, ha llevado a destacados miembros de la oposición conservadora a plantearse votar en contra de la financiación para obligar al premier a presentar de nuevo la dimisión.
Pero en el seno de la coalición de centroderecha también se han producido divisiones después de que el líder de los democristianos de UDC, Pier Ferdinando Casini, anunciara que su grupo votará «sí», pero que pedirá la dimisión de Prodi si no consigue obtener la mayoría con los votos de sus senadores. El premier podría salvarse así gracias a este grupo opositor, pero nadie da nada por seguro en Italia.
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