26 de diciembre 2002 - 00:00

La Navidad más triste y destemplada de Belén

Belén (Reuters, ANSA) - La lluvia y el frío contribuyeron a una Navidad en Belén de las más tristes que se recuerden. La ciudad bíblica, ocupada por el ejército israelí que, para la ocasión, dispuso un discreto repliegue, vivió la celebración del nacimiento de Cristo con la presencia de sólo algunos cientos de católicos palestinos y contados turistas y peregrinos.

Las misas de Navidad en el templo de Santa Catalina, dentro de la Iglesia de la Natividad, erigida donde se cree que nació Cristo, contaron con una reducida asistencia, y el clima festivo no se notó, seguramente por el toque de queda implantado hace un mes. En las celebraciones, el patriarca Michel Sabbah, líder de la Iglesia Católica en Tierra Santa, realizó un duro reclamo al ejército israelí que, según consideró, «aplasta al pueblo palestino», y rechazó tanto la opresión como el terrorismo.

En tiempos mejores, la Plaza Manger era un centro iluminado y lleno de pompa religiosa, con un enorme árbol de Navidad. Pero esta vez, el único color provenía de las baratijas que colgaban de los brazos de vendedores ambulantes. Belén sufre un desempleo que llega a 70 por ciento de sus habitantes, y su producto bruto se redujo a un cuarto en los últimos años.

•Sin luces

«Para nosotros, es la Navidad más triste que hubo», dijo Estella Mubarak, una abuela de 60 años, en el santuario de 1.700 años de antigüedad donde los cristianos creen que nació Jesucristo. No había luces navideñas ni adornos.

Los tanques y las tropas israelíes volvieron a ocupar Belén el 22 de noviembre, después de que un atacante suicida palestino de Belén hizo estallar una bomba y mató a 11 israelíes que estaban en un colectivo en Jerusalén. A los negocios vacíos se sumaron los hoteles cerrados. En las calles estrechas de Belén hay pilas de basura sin recolectar y niños desaliñados que piden dinero a los extranjeros que visitan la Plaza Manger.

«No nos queda otra opción que venir aquí para rezar por la paz y la libertad, pero no veo esperanza para el futuro cercano», dijo el académico retirado Elías María, mientras salía de la gruta en la iglesia de la Natividad, que todavía muestra las perforaciones de balas israelíes tras el sitio ocurrido hace menos de un año, cuando palestinos -muchos de ellos, acusados de terroristas por Ariel Sharon-se recluyeron en el templo.

Por segundo año consecutivo, Israel prohibió a
Yasser Arafat, el líder palestino, realizar su visita para Navidad a Belén.

Luego de un pedido especial del Vaticano, Israel ordenó que sus tropas se mantuvieran fuera del casco de Belén durante la Navidad, pero no dejó claro hasta cuándo duraría la medida. La alcaldesa,
Hanna Hesser, denunció que Israel sólo dejó libre la plaza del Pesebre.

El patriarca Michel Sabbah remarcó: «Pedimos a ustedes (los israelíes) que entiendan la razón de la violencia y de esta ocupación». «En sus ciudades y en sus calles se ha derramado sangre, pero la clave para resolver este conflicto está en sus manos. Por sus acciones, hasta ahora, ustedes han aplastado al pueblo palestino, pero aún no han logrado la paz», agregó.

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