La oposición boliviana convocó una huelga contra Morales
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Asimismo, tildó de "política y partidaria" la huelga que intenta forzar al oficialismo a modificar el reglamento de funcionamiento de la Asamblea, aprobado el jueves último en violenta sesión por la mayoría del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) y en ausencia de la oposición de derecha.
Pero la huelga regional "intenta hacer fracasar la Asamblea Constituyente", deploró el vocero presidencial Alex Contreras.
La amenaza de huelga en las cuatro regiones más ricas del país provocó una cadena de reacciones.
El MAS convocó, también en Santa Cruz, a un cónclave de congresistas y constituyentes de estas cuatro regiones y de su filiación a una reunión contestataria, que designaron como el "encuentro de la 'media luna' azul", color de la divisa del partido oficialista.
En el otro extremo, los cocaleros de los Yungas, valles agrícolas cerca de La Paz, advirtieron con alzarse en armas si fracasa la Constituyente, mientras que la matriz sindical Central Obrera Boliviana denunciaba "una clara intención de dividir al país por lo que los trabajadores saldremos al frente", según su líder Pedro Montes.
El jefe asambleísta del MAS, Roberto Aguilar, proclamó que la intención de los líderes y congresistas de las regiones alzadas contra Morales "es de mostrar una imagen totalmente distorsionada para que, sobre esa base, los intereses extranjeros, incluso los intereses oligárquicos internos, puedan crear un espacio de incertidumbre nacional".
Un portavoz de Podemos que galvaniza la protesta, el senador conservador Carlos Börth, contestó que "ésta no es una posición política, no es un demanda sectorial ni sectaria, es una demanda legalista, constitucional y de preservación del sistema democrático".
Podemos, que polariza con el partido de Morales en la Asamblea, se mantendrá firme "en que es por dos tercios (la vía para aprobar las disposiciones) y si el MAS quiere hacer explotar la Constituyente y poner al país al riesgo de conflictos interegionales y aún de la división del país será su responsabilidad", machacó.
La minoritaria Unidad Nacional (UN, centroderecha), del empresario Samuel Doria Medina, abrió un puente para salvar el conflicto en la Asamblea, al señalar que "en las próximas 48 horas vamos a poder aprobar un reglamento de consenso o por lo menos de apoyo amplio".




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