A pocas calles de allí, el aire se ennegrecía con el humo de los neumáticos quemados y ya se hablaba de alzamientos en distintas guarniciones del país. Caída la noche, unos jóvenes se manifestaron frente a Globovisión. Aunque no causaron daños a personas, su actitud podía ser leída como amenazante. De cualquier forma,
El canal del Estado, Venezolana TV recuperó su señal en la tarde del domingo, después de que el efímero gobierno de Pedro Carmona, la suprimiera, en el día anterior. Tampoco se puede decir que esta casa hiciera prodigios de imparcialidad. Nada más reactivar los equipos, la estatal transformó sus estudios en una asamblea pro chavista, con el reportero
Generales, políticos y analistas. Todo el espectro de la sociedad fue desfilando por el plató... con la excepción de los opositores a Chávez. Así como los canales empresariales ignoraron la rebelión de las barriadas pobres, Venezolana TV omitió de sus transmisiones la actitud matonesca que asumieron algunos de los sectores chavistas. En ambos casos se actuó desde la creencia infantil de que basta con cerrar los ojos, para suprimir lo desagradable.
Las radioemisoras venezolanas, que son tantísimas y tienen buenos reporteros en todas partes, también fueron presa del letargo informativo. A la habitación de este enviado especial, llegaron varias llamadas denunciando saqueos y palizas en Guarenas y Maracay. No es factible que los profesionales venezolanos no las hayan recibido en mayor cantidad y con más detalles.
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