6 de noviembre 2008 - 00:00

La realidad puede imponer abandono de promesas desmedidas

Nueva York (enviado especial) - Mayor proteccionismo, un Estado más presente aunque nunca preponderante sobre la economía privada, un intento redistribucionista a través de una reforma impositiva y una batería de medidas expansivas constituyen el abecé de la propuesta económica de Barak Obama. Sin embargo, estas líneas generales, dichas al calor de la campaña, requieren de precisiones para percibir su alcance, al tiempo que la crisis económicofinanciera podría obligar a un cambio de planes y prioridades.

La más inmediata de las batallas y, probablemente, la más importante que deba enfrentar el primer presidente afroestadounidense de la historia, es hallar la punta de la madeja financiera. Chrystia Freeland, columnista de la edición local del «Financial Times», hizo público ayer el temor de los ejecutivos bancarios de que, «con la elección resuelta, el principal tema político será una ola de ira contra el capital y los capitalistas, en especial del sector financiero». Además de las consecuencias que el estallido de la burbuja inmobiliaria impone a la economía real, un aspecto acaso secundario terminó por encender el enojo ciudadano, al conocerse indemnizaciones, bonos y premios por decenas y centenares de millones de dólares para los mismos ejecutivos de los bancos en colapso.

En ese caso, Obama no podrá estar ajeno al reclamo de su base electoral, que se verá sacudida, según pronósticos pesimistas, por más desempleo y pobreza. La acechanza del desalojo podría afectar a millones de estadounidenses y las subas de los alquileres a muchos más.

Tras un mes de shock, la inédita compra por el Estado norteamericano anunciada el 13 de octubre último de parte de las entidades que estaban con el agua al cuello frenó la caída de varios bancos, pero la situación requiere de muchas más soluciones. En principio, el todavía senador por Illinois propone incentivar a las entidades a que refinancien las condiciones de las hipotecas (algunos están ultimando planes al respecto), e intensificar los controles sobre éstas También impulsará modificaciones legislativas para que los juzgados puedan reducir los montos a pagar por los deudores.

En paralelo, otros son los temas que estuvieron presentes en la campaña, como la reforma impositiva. John McCain alertó una y otra vez sobre una presión estatal con fines «redistribucionistas» en detrimento de la «creación de riqueza».

Obama respondió cada vez que pudo que su programa redundaría en beneficios impositivos para «95% de las familias». En un segmento de clase media de 20% la campaña demócrata difundió que promoverá una rebaja anual de 1118 dólares por familia.

Su propuesta es revertir los beneficios impositivos que otorgó George W. Bush para los contribuyentes que ganan más de 250.000 dólares anuales y aumentar en ese segmento el gravamen a las Ganancias hasta 20%.

Ante una recesión en 2009 que se pronostica como inevitable, es previsible una política expansiva del gasto público bajo el gobierno demócrata, algo que no era bien visto por McCain. El futuro presidente anunció que inyectará fondospara energía por 150.000 millones de dólaresa lo largo de una década, focalizando en el hallazgo de soluciones alternativas. Propondrá, además, un plan ferroviario y de infraestructura por 60.000 millones de dólares.

Un aspecto en el que el futuro jefe de la Casa Blanca se apegará al libreto más típicamente demócrata es en los reparos a nuevos tratados de libre comercio. Obama argumenta razones ambientales, laborales y de derechos humanos para trabar acuerdos con Colombia y países de Centroamérica. Incluso ha anunciado que revisará aspectos del NAFTA que comparte con México y Canadá.

A la hora de cerrar las cuentas, Irak está en mente del hombre nacido en Honolulú. El plan es traer para mediados de 2010 a la mitad de las tropas que ocupan el país árabe y no enviar más efectivos. Los demócratas dicen que por la canaleta iraquí se van 10.000 millones de dólares mensuales. En términos generales, la cuenta bélica podría reducirse, pero el futuro gobernante alertó que sus tropas intervendrán en cualquier parte del mundo en que lo considere necesario cuando se vea amenazada la seguridad de Estados Unidos.

Las promesas sociales constituyen todo un capítulo del discurso demócrata. Allí se inscribe hacer más accesible y repartir la carga para pagar los costos seguros de salud privados. Obama dijo que obligará a las empresas medianas y grandes a cubrir el seguro de sus empleados o a pagar un cargo impositivo extra, a la vez que procurará una oferta más amplia de servicios.

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