Según los biólogos, el jardín del Palacio de Buckingham es uno de los espacios verdes más ricos en especies en todo Londres, ya que apenas es perturbado por la acción del hombre.
Los flamencos reales, que fueron trasladados debido a las maniobras del helicóptero, al parecer estarían profundamente traumatizados por el cambio de lugar.
En total, los daños ascienden a miles de libras. Bush, sin embargo, no tendrá que pagar nada, ya que el seguro de la reina y el gobierno británico correrán con los gastos.
Bush dejó Londres el viernes pasado tras una visita en la que buscó refirmar «la relación especial» que une a su país con Gran Bretaña, aunque su estadía estuvo empañada por los recientes atentados contra intereses británicos en Turquía.
El mandatario estadounidense y su esposa Laura Bush fueron huéspedes de la reina Isabel II en Buckingham, donde recibieron un tratamiento casi monárquico. Bush, además, debió lidiar durante su visita a Gran Bretaña con masivas manifestaciones en su contra, que le hicieron tomar nota de «cuán impopular es en Europa», según destacó la prensa estadounidense el fin de semana.
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