Las instalaciones se limitan a seis bicicletas estáticas,algunas máquinas para correr y viejos aparatos de pesas que fueron adquiridos de tercera mano y chirrían con cada esfuerzo.
«Es un lugar donde liberarse del estrés y aquí, como sabrá, tenemos mucho de eso», asegura una joven veinteañera que prefiere no dar su nombre.
Dejá tu comentario