22 de octubre 2002 - 00:00

Las armas, un negocio en auge

San Diego, Estados Unidos (AFP) - Centenares de aficionados, a veces acompañados por sus hijos, acudieron el último fin de semana a la feria de armas de fuego de San Diego, donde podían comprar armas similares a las del francotirador que desde principios de mes aterroriza a los habitantes de Washington y sus alrededores.

De hecho, la feria prospera a pesar de que los crímenes del asesino furtivo de Washington -que desde el 2 de octubre asesinó a nueve personas-llevaron a varios grupos a exigir una legislación más severa en materia de control de ventas de armas.

«No encontrará asesinos enfermos mentales como el que dispara contra la gente en Washington en una feria como ésta», asegura un coleccionista de armas que sólo se identifica como Charles.

«Las personas que se ven aquí son en su mayoría respetuosas de la ley y en una proporción probablemente superior a la de cualquier otro grupo de norteamericanos. Sólo quieren ejercer su derecho de comprar y de tener armas de fuego», agrega este profesor, de 52 años.

Las familias se pasean tranquilamente en los pasillos donde se exponen fusiles de caza y armas automáticas, comprando «hot dogs» y pizzas, así como pistolas de plástico y reproducciones de vehículos militares para sus hijos.

Todos los años se montan miles de ferias de armas en Estados Unidos, atrayendo a unos cinco millones de norteamericanos. de
«Un control más severo del acceso a las armas no ayudará jamás a desarmar a los criminales, incluyendo al francotirador de elite (de Washington), sino solamente a sus víctimas potenciales, haciendo más seguras las actividades de los criminales», afirma Charles.

Los partidarios de una reglamentación más estricta de las ventas de armas destacan, a su vez, que los vendedores de feria no están sujetos a la obligación que sí acatan los armeros, de esperar tres días antes de vender un arma a sus clientes para verificar su pasado.

Un proyecto de ley que extiende esta obligación a los vendedores de feria está bloqueado en el Senado desde 1998. Los adversarios del proyecto señalan que esta nueva obligación sería la muerte de las ferias, que no duran más de un fin de semana, es decir, menos de tres días.

El grupo de presión de armas de fuego es muy influyente en Estados Unidos. Está representado en especial por la National Rifle Association (NRA), que cuenta con varios millones de adherentes.

La mujer del ex portavoz presidencial
James Brady, gravemente herido durante el atentado de 1981 contra el presidente Ronald Reagan, fue una de las que reclamó por una legislación más severa contra las armas de fuego tras la ola de asesinatos del francotirador de Washington.

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