9 de junio 2021 - 00:00

Las denuncias de fraude y la demora de datos tensan más la situación en Perú

Lima - El socialista Pedro Castillo se aferraba ayer a una ventaja de 0,4% sobre la derechista Keiko Fujimori en los comicios por la presidencia de Perú, mientras crecía la tensión por papeletas impugnadas y acusaciones de fraude que llevaron a cientos de manifestantes a protestar frente a la oficina electoral.

Castillo, la sorpresa de las elecciones en el país minero, alcanzaba el 50,2% de los sufragios de los comicios realizados el domingo, mientras que Fujimori obtenía el 49,8%, con el 98,1% de los votos procesados, según la oficina electoral ONPE.

La diferencia ente ambos era de 83.646 votos hacia finales de tarde del martes. Castillo se consolida en el recuento de votos de zonas rurales que impulsaron su candidatura, mientras Fujimori cifraba la esperanza de las boletas que llegan del extranjero, que históricamente apoyan al candidato conservador.

La brecha del 0,4% de los votos es un poco mayor (0,24%) por la que la candidata derechista, que postula por tercera vez, perdió

la presidencia en el 2016 frente

al banquero Pedro Pablo Kuc-zynski.

Ambos candidatos permanecían sin hacer declaraciones a la espera del resultado final.

La denuncia hecha por Fujimori en la víspera de “indicios de fraude” en seis mesas de votación echó un poco de leña al proceso electoral. Previamente, el partido de Castillo también había dicho que fue víctima de intentos de fraude. En ambos casos no hubo mayores pruebas.

“Estamos ante un proceso absolutamente normal, el Perú es de los que tienen los mejores sistemas electorales en América Latina” dijo Iván Lanegra, secretario general de la Asociación Civil Transparencia, que vigila el proceso.

Castillo, hijo de campesinos, llamó la noche del lunes a sus seguidores “a defender su voto”. “Tenemos que ser respetuosos de la voluntad popular y seré el primero en hacer respetar la voluntad del pueblo peruano aquí y allá”, afirmó.

El partido por las eliminatorias al Mundial de fútbol entre Perú y Ecuador, en Quito, disipó la atención, pero no el conteo. El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que estaban llegando el martes 2.647 actas electorales para el proceso.

El candidato izquierdista de 51 años, quien se ha convertido en un paladín de los pobres, planea reescribir la Constitución para reforzar el papel del Estado y quedarse con una mayor parte de los beneficios de las empresas mineras, lo que ha puesto nerviosos a inversionistas y sacudido a los mercados (ver nota aparte).

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