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31 de enero 2008 - 00:00

Le estalla a Chávez su guerra interna

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La toma de medio centenar de rehenes durante un asalto a un banco esta semana reabrió el debate por la inseguridad en Venezuela. La mitad de la población fue víctima de algún delito en los últimos 12 meses.
Caracas - «Una mujer presenció el asesinato de su hijo», «Matan a dos hermanos en la puerta de su casa», «Murió joven al quedar atrapado en la línea de fuego», «Restos de 20 personas yacen en fosa común». No son los titulares de un país en guerra; son de Venezuela.

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El país sudamericano, donde miles de personas mueren violentamente cada año, vivió entre lunes y martes la toma de rehenes más larga de su historia, según autoridades, cuando cuatro asaltantes secuestraron a casi medio centenar de personas en una sucursal bancaria tras un frustrado robo.

Al final no hubo víctimas y los delincuentes fueron atrapados por la policía tras huir en una ambulancia, pero el hecho puso de relieve los altos índices delictivos que agobian a la nación, cuyo presidente Hugo Chávez prometió atacar, ahora sí, tras su derrota electoral de diciembre.

Impunidad, ausencia del Estado en las zonas más pobres -donde existe la mayor ocurrencia de delitos-, corrupción policial y alarmante número de armas entre civiles son los factores que, según analistas, han llevado a esta situación, enmarcada en un país en expansión económica.

El Informe Latinobarómetro 2007, a cargo de una ONG con sede en Santiago de Chile, destacó que casi la mitad de los venezolanos ha sido objeto de algún delito.

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    Entre los países donde hay una mayor ocurrencia de delitos se destacan Venezuela y la Argentina, donde casi 50% de las personas (49 y 47% respectivamente) han sido víctimas de un delito en los últimos doce meses», dijo.

    El mismo informe da cuenta que el problema más importante en Venezuela es la delincuencia, con 46%, seguido con 8% por el desempleo.

    Pero, lo que más alarma no son los delitos simples, sino las muertes violentas, particularmente en las zonas más pobres del rico país petrolero, donde los asesinatos por un par de zapatos de marca o por enfrentamiento entre bandas rivales por el control del tráfico de drogas se han hecho comunes.

    Según el Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea), entre enero y setiembre de 2007 hubo unas 10.500 muertes violentas, cifra que no incluye enfrentamientos entre delincuentes y policías, ni muertes de inocentes a manos de policías ni muertes no denunciadas.

  • Muertes violentas

    En todo 2006, según la misma organización no gubernamental, hubo unas 12.200 muertes violentas. Sobre una población que ronda los 28 millones de habitantes, la cifra implica unos 44 asesinatos cada 100.000 personas.

    El ratio es similar al de Brasil y algo por debajo del de Colombia, según un reciente informe de la Organización de Estados Iberoamericanos.

    No fue posible obtener cifras oficiales del gobierno venezolano sobre los decesos violentos.

    Algunos funcionarios han denunciado que los medios y algunas organizaciones dan datos inexactos para desacreditar al gobierno y crear zozobra entre la población. Para Lorenzo Labrique, coordinador del informe anual de Provea, las principales causas de inseguridad están asociadas a la gran cantidad de armas que están en circulación en el país, una por cada cinco venezolanos.


    «A eso se suma la ineficiencia policial, que está vinculada estrechamente con la impunidad

    (...) Esos son los principales aspectos que habría que atacar», dijo Labrique.

    El informe de Provea reseña que la Dirección de Armamento de la Fuerza Armada Nacional refleja que existen en el país 1,5 millón de armas registradas, 500.000 en proceso de adquisición y 3,5 millones ilegales.

    El ex ministro del Interior, Jesse Chacón, cifró el número de armas en 6 millones en 2007.

    Chávez, quien tras la derrota a su propuesta de reforma constitucional en diciembre prometió revisar su «revolución socialista», empezó hace semanas a ventilar en público que su gestión está en deuda en el tema de la inseguridad.

    «El problema es importanteahora porque el presidente por primera vez toma el tema, luego de nueve años de apatía, por lo menos discursiva, y de no aplicar correctivos para resolver y atenderlo. Ahora hay un 'mea culpa'», dijo el analista Luis Vicente León, directivo de la firma Datanálisis.

    Opinó que el mandatario tomó el tema en un año electoral, antes de que lo haga la oposición. «Antes no lo habían hecho porque no se habla de la soga en la casa de ahorcado. El presidente sabía que no podía resolver el problema, que no le afectaba su popularidad, porque tenía prioridades en lo político», dijo.

    Recientemente, el gobierno se ufanó que en las primeras semanas de enero sólo murieron 525 personas por armas de fuego, alrededor de 25 decesos por día.
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