Parece que esta vez se concretará, pero sin show mediático. Fortalecido tras el engaño de las FARC y el papelón de Hugo Chávez, que el pasado 31 de diciembre fallaron en cumplir su promesa de restituir a tres rehenes de la guerrilla colombiana, esta vez Alvaro Uribe impuso sus condiciones.
El venezolano, que aún lame sus heridas, informó ayer que los terroristas que lo tienen como referente político finalmente le dieron las coordenadas donde entregarán a los cautivos.
De inmediato, el gobierno colombiano autorizó la reanudación a partir de hoy mismo de la operación humanitaria, que será bajo bandera de la Cruz Roja y sin la presencia de la comisión de garantes internacionales que encabezó
Néstor Kirchner. Y exigió respeto por su soberanía y, sobre todo, discreción.
Las posibilidades de éxito de la misión parecen esta vez mayores.Se acerca el final de una tragicomedia de enredos tramada por el chantaje de un grupo terrorista sin escrúpulos y por el ansia de legitimación internacional de Chávez. Aun así, más allá de entregas de coordenadas, nadie se sentía 100% seguro del éxito del nuevo plan tras las heridas que quedaron en las últimas horas de 2007.
Hugo Chávez eligió ayer una ocasión poco solemne, una recepción brindada a los jugadores
y jugadoras de las selecciones venezolanas de vóley clasificadas para los Juegos Olímpicos
de Pekín, para anunciar un nuevo intento de liberar a dos rehenes de las FARC.
Caracas y Bogotá (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció ayer sorpresivamente que las FARC dieron luz verde para entregarle, posiblemente hoy, a Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo en la selva colombiana. En la delicada operación, que ya cuenta con el aval del gobierno colombiano, participará sólo la Cruz Roja (CICR), sin la polémica intervención de garantes internacionales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Más de una semana después de que fracasara su pomposo plan, Chávez afirmó que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia «ahora sí» le dieron las coordenadas para buscar a las dos secuestradas. «Ojalá mañana a primera hora (por hoy), los helicópteros venezolanos salgan de algún punto del territorio nacional hasta el Guaviare a buscar a estas dos compatriotas colombianas y a lograr su liberación», dijo el mandatario durante un acto con deportistas venezolanos. La región en la que, según Chávez, se producirá la liberación es una zona selvática de 53.000 kilómetros cuadrados del sureste del país que no limita con Venezuela.
Las FARC se habían comprometido a entregar a Chávez a las dirigentes políticas junto a Emmanuel, el hijo que Rojas tuvo en cautiverio, tras unos seis años retenidas. Sin embargo, el rescate colapsó el 31 de diciembre debido a que el grupo terrorista nunca dio las coordenadas de entrega argumentando que «operaciones militares» del Ejército colombiano impedían seguir adelante.
Horas después, el presidente Alvaro Uribe reveló que las FARC habían dado un paso atrás porque no tenían en su poder al niño, quien, según descubrió su gobierno, estaba bajo el cuidado del estatal Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en Bogotá.
Tras el fallido operativo, el canciller Fernando Araújo afirmó que su país no permitiría el ingreso de un grupo de garantes internacionales como el que formaron el ex presidente argentino Néstor Kirchner y representantes de otros seis países.
Otros funcionarios colombianos matizaron después esa negativa, condicionando esas presencias a que los enviados respeten la soberanía colombiana y no lleguen con preconceptos y posturas proclives a las FARC, pero lo concreto es que, si la entrega esta vez se concreta, esos enviados quedarán fuera de la foto.
Más allá de estos roces, el gobierno colombiano avaló inmediatamente la operación. El canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, transmitió a su colega Araújo la solicitud de autorización para el ingreso a territorio de Colombia de helicópteros venezolanos con el emblema de la Cruz Roja para recoger a las rehenes.
«Estamos brindando todas las garantías y confiamos en que muy rápidamente» y «de la manera más exitosa» se produzca esa puesta en libertad, dijo el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo.
El funcionario colombiano indicó que el CICR «está también en contacto con la República Bolivariana de Venezuela y el gobierno colombiano y esperamos con ellos, y bajo sus emblemas, adelantar esta operación humanitaria para que Clara y Consuelo regresen muy pronto a casa». En cualquier caso, Restrepo reiteró que la labor humanitaria se debe llevar a cabo bajo criterios de «respeto y confianza por el gobiernocolombiano» y «discrecióny permanente comunicación». Un mensaje directo a un Chávez que quedó muy golpeado tras su anterior fracaso. El CICR, por su parte, confirmó que participará en la misión humanitaria, según declaró el portavoz del organismo en Bogotá, Ives Heller. La fuente añadió que una vez que la Cruz Roja tenga las coordenadas, pedirá al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y a la cúpula militar, las garantías de seguridad para viajar a la zona donde tendrá lugar la liberación.
La noticia provocó la inmediata alegría de los familiares de los secuestrados que permanecen en Caracas desde el fallido operativo de fin del año pasado. «Hemos encontrado aquí un regalo de Dios», afirmó Patricia Perdomo, hija de González de Perdomo, al canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). «Nos anunciaron un tiempo antes, un poco tiempito antes, que ya estaba todo listo para que mañana (por hoy) sea el gran día», agregó.
«No tenemos información sobre si tendríamos que movilizarnos. Estamos dispuestas a ir donde tengamos que ir, a hacer lo que tengamos que hacer», subrayó. En cuanto al estado de salud de las rehenes, Patricia Perdomo dijo no tener información, pero «estamos conscientes de que no van a estar en las mejores condiciones; son muchos años de cautiverio».
Patricia Perdomo viajó a Caracas junto con su hermana María Fernanda. También se encuentra en la capital venezolana Clara González, madre de Clara Rojas, que fue candidata a la vicepresidencia en la fórmula de Ingrid Betancourt, también secuestrada.
Dejá tu comentario