Londres: complot fallido agrava guerra de espías
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El multimillonario
ruso
Boris
Berezovsky,
centro de las
intrigas de
los espías
rusos en
Londres,
hizo su
fortuna en
tiempos de
Boris Yeltsin
mediante la
compra de
empresas
petroleras,
automotrices
y medios de
comunicación
que
habían
pertenecido
al Estado
soviético.
Rusia, por su parte, negó ayer haber participado de ese eventual intento de asesinato.
El embajador ruso en Gran Bretaña, Yuri Fedotov, declaró a la «Radio 4» de la BBC, que está «excluida» cualquier participación del Kremlin en dicho complot.
Según Fedotov, no le sorprende que el empresario ruso, exiliado en la capital británica desde 2000 y dueño de una fortuna de 4.000 millones de euros, pueda ser blanco de un ataque.
«No tengo nada que lo confirme, pero por otro lado no me sorprende porque Berezovsky aprovecha cada una y todas las oportunidades, y si no hay una oportunidad, la inventa, para exponerse como figura pública», agregó el embajador.
La noticia había sido revelada ayer por el diario inglés «The Sun», que informó que el asesino planeaba inventar un encuentro con el empresario ruso, y tenía previsto llevar a un menor de edad a la reunión, para parecer menos sospechoso.
El periódico informó que el encuentro estaba planeado para hace dos semanas, pero los servicios de seguridad británicos y la unidad antiterrorista de Scotland Yard lograron detener al criminal antes de que llevara a cabo su plan.
Berezovsky era amigo personal de Litvinenko, asesinado el pasado 23 de noviembre en Londres tras haber ingerido altas dosis del isótopo radiactivo polonio 210. Además, en los últimos meses el magnate había llamado a derrocar a Putin a partir de un «golpe violento». Como el millonario, el ex espía de la KGB era un fuerte opositor a Putin, a quien acusó de haberle ordenado asesinar a Berezovsky.
Una fuente cercana a la investigación contó a «The Sun» que el sospechoso ruso « estaba siendo monitoreado cuando intentaba comprar armas para la misión planeada».
Berezovsky abandonó hace tres semanas Gran Bretaña tras haber sido advertido por Scotland Yard.
Mientras tanto, crece la tensión diplomática entre Gran Bretaña y Rusia por la decisión este lunes de Londres de expulsar a cuatro diplomáticos rusos, como consecuencia de la negativa de Moscú de extraditar al principal sospechoso en el caso Litvinenko, el empresario y también ex KGB Andrei Lugovoi. El viceministro de Exteriores ruso, Alexander Grushko, advirtió el martes que Rusia dará una «respuesta adecuada» a la decisión británica, aunque se negó a dar detalles sobre qué medida se tomará.




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