La policía británica desplegó un importante dispositivo de búsqueda para detener a los conductores de los dos coches-bomba descubiertos el viernes en el centro de Londres, ligados según los expertos a la red terrorista Al Qaida.
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El viernes, dos vehículos marca Mercedes cargados con artefactos explosivos fueron localizados y neutralizados en el corazón turístico de la capital británica.
Esos automóviles --de los cuales uno se lo llevó la grúa por estar mal aparcado-- contenían "una gran cantidad de carburante y clavos", así como "bombonas de gas", según la sección antiterrorista de Scotland Yard.
Ambos hubieran podido causar un número "considerable" de víctimas, según la nueva ministra del Interior, Jacqui Smith.
Los investigadores británicos examinaron con lupa ambos automóviles el viernes, así como los alrededores donde fueron hallados, y ya disponen de elementos materiales para intentar encontrar a los responsables de los frustrados atentados.
También deben ver cientos de horas de imágenes grabadas por los vídeos de vigilancia y control de vehículos existentes a la entrada del peaje que se debe pagar para entrar al centro de Londres.
Además, el ayuntamiento del barrio de Westminster instaló recientemente otras 160 cámaras más en los alrededores de Piccadilly Circus y Haymarket, donde ambos vehículos fueron estacionados, sin contar los vídeos de vigilancia privados de los cines, discotecas y teatros existentes en esa zona.
Según la cadena de televisión estadounidense ABC, Scotland Yard dispone de una "imagen muy clara" del conductor del primer vehículo, descubierto el viernes en Haymarket, entre Piccadilly Circus y Trafalgar Square.
Interrogada al respecto, la policía británica se negó a comentar esta información.
El comité "Cobra" tiene prevista una nueva reunión para el sábado, señaló una portavoz de Downing Street.
Ese comité, que se reúne en caso de crisis en la seguridad nacional británica, agrupa a los responsables de los principales órganos del gobierno, de los servicios secretos (MI5, MI6) y de Scotland Yard.
Varios expertos de los servicios secretos británicos consideraron que los frustrados atentados llevan la firma de Al Qaida, visto que parecen ser ataques coordinados, táctica también usada en Irak, el sur de Líbano y en los territorios palestinos.
Se trataría también de una advertencia al nuevo gobierno británico, nombrado el jueves después de que Tony Blair dejase el cargo de primer ministro en manos de Gordon Brown el miércoles.
Brown pidió a la población "permanecer en alerta" en todo momento y precisó que la vigilancia se mantendrá en los próximos días.
Por su parte, el alcalde de Londres, Ken Livingstone, aseguró el sábado que los habitantes de la ciudad estarán "en total seguridad" durante el fin de semana, ante la serie de manifestaciones prevista en la capital británica.
De hecho, se esperan unas 500.000 personas en la marcha del "Orgullo Gay" que tiene previsto empezar a las 10 (hora local) desde Baker Street en dirección a Trafalgar Square, declaró el director de la manifestación, Jason Pollock, a la emisora BBC 4.
También está previsto un mega-concierto en honor de la princesa Diana, el domingo, día en que hubiera cumplido 46 años, en el estadio de Wembley. Diana murió hace diez años, el 31 de agosto de 1997, en París.
Además, dentro de ocho días, Londres debe conmemorar el segundo aniversario de los atentados suicidas del 7 de julio de 2005 que mataron a 56 personas, entre ellas los cuatro kamikazes, en el metro y autobuses de la ciudad.
Gran Bretaña se encuentra actualmente en el nivel de "grave" de la alerta terrorista que implica que la amenaza de atentados es considerada como "muy probable" por los servicios secretos internos (MI5).
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