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En presencia de unos 300 delegados, el príncipe Felipe de Borbón inauguró la conferencia que por segunda vez se reúne en Madrid y que en esta ocasión se prolongará hasta el 20 de junio, día en que los participantes aprobarán el informe final.
Las recomendaciones contenidas en el documento final de la reunión serán elevadas luego a los respectivos gobiernos para promover los principios del Tratado Antártico, en vigor desde 1961.
La ministra española de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, destacó la importancia del Tratado Antártico pues permitió convertir "la Antártida en un símbolo de la protección medioambiental y la cooperación internacional, además de ser un territorio dedicado a la investigación científica".
Otro de los asuntos prioritarios de esta reunión será la designación de una sede permanente para sus futuras reuniones.
España impulsa el nombramiento de Buenos Aires como secretaría de la RCTA.
El nombramiento de Buenos Aires será aprobado en el transcurso de la reunión consultiva, adelantó a la prensa local el jefe de la misión argentina, Antonio Patto.
En la conferencia participan diversas organizaciones internacionales constituidas para velar por la conservación y correcta explotación de la Antártida, entre ellas el Comité Científico para la Investigación de la Antártida (SCAR, por sus siglas en inglés).
Asimismo asisten expertos oceanográficos, hidrográficos, marítimos, meteorológicos, turísticos, medioambientales y para la conservación de la naturaleza.
Algunas delegaciones presentarán trabajos especiales.
Nueva Zelanda hablará sobre el proceso de clasificación que conduce a un ambiente sistemático como marco geográfico, mientras que el SCAR disertará sobre "El papel de la Antártida en el Sistema Científico de la Tierra".
Además, la Oficina Hidrográfica Internacional presentará su trabajo sobre el estado de la hidrografía y la cartografía náutica en la Antártida.
El Tratado Antártico, firmado en 1959 por Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Sudáfrica y la entonces URSS, Gran Bretaña y Estados Unidos, acordó que la Antártida será utilizada "exclusivamente" para fines pacíficos.
Impulsa la promoción de la cooperación científica, establece que no se harán reclamos de soberanía territorial y prohíbe la eliminación de desechos radiactivos y la explosión nuclear en ese territorio.
En la actualidad integran la RCTA 45 países.
La primera reunión consultiva se realizó en 1961 en Canberra (Australia).
Luego Argentina, Brasil, Perú, Bélgica, Francia, Japón, Noruega, Estados Unidos, Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Alemania, Italia, Corea del Sur, Holanda, Rusia y Polonia fueron sedes de conferencias similares.
El anterior encuentro tuvo lugar en septiembre de 2002 en Varsovia.
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