La secretaria de transporte francesa aseguró los vuelos luego de una protesta de empleados en varias refinerías
Los aeropuertos de París consiguieron evitar el gran caos que se avecinaba como consecuencia de la falta de combustible por las protestas en el país, después de que se reanudara el suministro.
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El secretario de estado de Transporte, Dominique Bussereau, aseguró a medios locales que "ya no hay ningún problema más". Tan sólo pequeños aeropuertos como el de Niza y el de Nantes no recibieron las suficientes reservas. A las compañías aéreas se les pidió que carguen por completo el depósito en su destino o en las escalas que hagan.
También con respecto a la gasolina la situación se aligero. El secretario de estado Bussereau apeló de nuevo a los conductores para que no llenen en exceso los depósitos de sus vehículos.
En tanto, por sexto día consecutivo se volvieron a registrar cancelaciones y retrasos con los trenes. Un tercio de todos los trenes de alta velocidad y uno de cada dos convoyes regionales estaban siendo suspendidos.
También crece cada vez más la participación de los camioneros en las huelgas y bloquearon grandes cruces y depósitos de combustible.
Para mañana se convocó a otra jornada de huelga en todo el país y probablemente sea la última, ya que el proyecto de ley, por el que -entre otros- la edad mínima de jubilación ascenderá de 60 a 62 años, se presenta en el Senado el miércoles. Por tanto, la aprobación final en las dos cámaras es sólo una cuestión de días.
El gobierno confía en que la oleada de protestas, a las que se sumaron de forma creciente escolares y estudiantes, remita con la inminente llegada de las vacaciones de otoño (boreal).
El sábado cientos de miles de personas volvieron a salir en diversas manifestaciones por todo el país y, como ya viene siendo habitual, las cifras de participación son bastante dispares. De acuerdo con la policía, hubo 800.000 manifestantes, mientras que los sindicatos hablaron de tres millones de participantes.
Las protestas no están enfocadas únicamente contra la reforma de las pensiones, sino también en general contra el gobierno del presidente Nicolas Sarkozy.
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