Beirut - Las autoridades kurdas en Siria anunciaron ayer la huida de casi 800 familiares de yihadistas del grupo terrorista Estado Islámico (EI) de un campo de desplazados envuelto en combates en el norte sirio, donde las fuerzas kurdas resisten a una ofensiva de Turquía.
Los ataques facilitaron la huida de casi 800 familiares de yihadistas
Abrieron las puertas cuando los guardias se sumaron a los combates contra las fuerzas turcas. Crece el peligro de que el EI se reconstruya.
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Al menos “785 miembros extranjeros del EI huyeron del campo de Aín Isa”, indicó en un comunicado la administración semiautónoma kurda, y precisó que estos familiares de yihadistas “atacaron a los guardias y abrieron las puertas”. Pero el Centro de Información de Rojava (un grupo de periodistas en la zona) lo elevó a 859, de acuerdo al diario español El País.
“Todas las familias del EI huyeron”, dijo uno de los responsables de las autoridades kurdas, Abdel Qader Muhahad. Este informó de “disturbios” y de la presencia de “células durmientes” yihadistas en el campo que se hacían pasar por desplazados.
Los incidentes ocurrieron tras bombardeos en los alrededores del campo, según las autoridades kurdas y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
A menos de diez kilómetros de allí, los combates enfrentaban a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS, lideradas por la milicia kurda YPG) y combatientes sirios proturcos, según la ONG, que precisó que una parte de los guardias se retiraron del campo para acudir en apoyo de las fuerzas kurdas.
Unos 12.000 combatientes del EI, sirios, iraquíes y 2.500 extranjeros originarios de 54 países, están detenidos en prisiones kurdas, según sus estadísticas.
Los campos de desplazados albergan a unos 12.000 extranjeros, 8.000 niños y 4.000 mujeres.
Las autoridades kurdas reclamaron a la comunidad internacional “una intervención para evitar una catástrofe cuyas consecuencias no se limitarán a Siria”.
Occidente mostró también temor a un resurgimiento del EI, pero Ankara pidió a los países europeos que repatrien a sus ciudadanos.
La ONG Save the Children, por su parte, alertó que el caos podría conducir a que los menores extranjeros familiares del EI se pierdan. “Llamamos urgentemente a los gobiernos extranjeros para repatriar a sus nacionales. La oportunidad se está escapando rápidamente”, dijo, informó El País.
Las FDS lucharon durante años contra el EI, vencido en marzo en Siria, principalmente con ayuda de Estados Unidos, que había desplegado a cientos de soldados en el norte sirio.
La ofensiva turca comenzó dos días después de que Washington anunciara la retirada de soldados de las zonas de la frontera sirioturca, en una decisión que parecía dar luz verde al asalto.
Las FDS denunciaron una “puñalada por la espalda” y pidieron a Estados Unidos “asumir su obligación moral” y a “cerrar el espacio aéreo ante la aviación turca”.




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