La Paz (AFP, EFE, Reuters) --El empresariado boliviano se sumó ayer a los crecientes reclamos y protestas sociales contra el aumento de los precios de los combustibles, mientras el presidente Carlos Mesa fracasaba en una propuesta de diálogo y comenzaba a estudiar una reestructuración de gabinete para hacer frente a la crisis.
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El titular de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Roberto Mustafá, se solidarizó con sus filiales de Santa Cruz, la región más pujante de esa nación que se ha alzado contra Mesa, y deploró las «irracionalidades que están sucediendo en el país». «Lo más importante es estar juntos. Lo que nos interesa es el país y el interés del empresariado boliviano», proclamó Mustafá, luego de advertir que «la crisis económica nos está arrastrando a todos».
Santa Cruz, donde medio centenar de vecinos y campesinos, además del presidente de una organización cívica, Rubén Costas, ayunan en demanda de la rebaja de los combustibles, se ha convertido en el epicentro del conflicto que arrincona a Mesa. Contra el alza del gasoil, que el gobernante defiende a capa y espada, también se lanzó una veintena de estudiantes de la universidad pública de Santa Cruz y de una organización juvenil que tomó la Oficina de Impuestos.
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