Los horrores de esta guerra siguen ocultos
-
Trump confía en que existe una "buena posibilidad" de cerra un acuerdo con Irán
-
Caos en un desfile en EEUU: un conductor atropelló a una multitud durante un desfile dejando al menos 15 heridos
Más de 300 están emplazados en Bagdad desde hace dos meses. Unos 200 siguen en Doha las coreográficas ruedas de prensa de los generales de la coalición. Otros 400 que se mueven por Kuwait y hasta incursionan en el sur de Irak.
Lo que no filmamos ni describimos fueron los miles de soldados enterrados en la arena, las decenas de miles de militares mutilados por la metralla y los más de 100.000 reventados por la acción combinada de la artillería y los aviones B-52.
•No se contó
No lo vimos, no lo contamos y un alto porcentaje de la gente que siguió la contienda no terminó de darse cuenta de lo que supone la guerra.
No es muy distinto lo que sucede ahora. Los que de verdad se están acercando a la acción y trabajando duro, aunque sólo puedan observar un pequeño fragmento del mosaico, son los empotrados en el frente, pero el Pentágono se las arregló para que su material sea lo suficientemente aséptico.
A eso se une que no es sencillo despellejar a los que te ayudan y protegen tu vida con las suyas. Muchos periodistas, con enorme esfuerzo y considerable riesgo, pero ninguno de ellos, al igual que Pyle, está en condiciones de reflejar lo que ocurre al otro lado, donde impactan la inmensa mayoría de los misiles guiados por satélite, las bombas inteligentes, los proyectiles de los Abrams y las ráfagas de los helicópteros Apache. Mucho menos, nosotros, en el Norte, o los que informan desde Kuwait o viven en la zona de Bagdad controlada por Saddam.




Dejá tu comentario