3 de noviembre 2010 - 13:12

Los republicanos prometieron recortarle poder a Obama

John Boehner se convertirá en el próximo presidente de la Cámara de Representantes.
John Boehner se convertirá en el próximo presidente de la Cámara de Representantes.
Los líderes republicanos prometieron ejercer su nuevo poder en el Congreso para rebatir partes clave de la agenda de Barack Obama, pero el presidente estadounidense dijo que los votantes quieren que ambos partidos trabajen duro para hallar consenso.

"Queda bastante claro que la gente quiere un Gobierno más pequeño, menos costoso y más responsable", dijo a periodistas John Boehner, quien se convertirá en el próximo presidente de la Cámara de Representantes. "Nuestra promesa es escuchar al pueblo estadounidense", agregó.

Los votantes, angustiados por la realidad económica y disconformes con el Gobierno de Obama, castigaron a los demócratas en las elecciones del martes, entregándole a los republicanos el control de la Cámara y debilitando la mayoría oficial en el Senado.

Un Obama notablemente contenido calificó el resultado como una "derrota decisiva" y dijo en una rueda de prensa en la Casa Blanca que los estadounidenses están frustrados y exigen soluciones, pero reconoció que sería difícil hallarlas.

"No estoy sugiriendo que ésto será fácil", declaró. "El mensaje abrumador que escucho de los votantes es queremos que todos actúen responsablemente en Washington, queremos que trabajen duro para llegar a un consenso", agregó.

Los republicanos ganaron al menos 60 asientos adicionales en la Cámara baja, más de los 39 que necesitaban para destronar a la demócrata Nancy Pelosi como presidenta y para dejar a republicanos encabezando las comisiones.

Las elecciones del martes marcan el mayor cambio en el poder desde que los demócratas ganaron 75 escaños en la Cámara baja en 1948 y le dejan a los republicanos su mayor ventaja en la Cámara desde 1928.

Boehner y el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, dijeron que los votantes les entregaron un mandato para rebatir parte de los logros principales de los legisladores demócratas en los últimos dos años, incluyendo las reformas al sistema de salud y a la regulación financiera.

Sin embargo, un Gobierno dividido podría llevar a un estancamiento político cuando el nuevo Parlamento asuma en enero. Los demócratas del Senado pueden bloquear las iniciativas de la Cámara y Obama sigue teniendo el poder de veto. Los líderes republicanos mostraron poca inclinación al compromiso con Obama y los demócratas.

"Estamos decididos a detener la agenda que los estadounidenses rechazaron y hacer que el buque de la vuelta", dijo McConnell. "Trabajaremos con el Gobierno cuando concuerden con la gente y confrontarlo cuando no lo hagan", agregó.

Obama dijo que sentía "tristeza" por la pérdida (en las cámaras) de tantos demócratas que habían respaldado la reforma de la salud, el paquete de estímulos económicos y otras iniciativas.

"Es duro, y asumo la responsabilidad por ello en muchas formas", dijo. "Hay muchos cuestionamientos por mi parte como '¿podría haber hecho algo de otra manera o algo más para que ellos (los legisladores) estuvieran aún aquí?", agregó el mandatario.

Los inversores dijeron que esperan que los republicanos se muestren más afines hacia las preocupaciones de los negocios. El índice S&P cerró en un máximo de seis meses, con un alza de un 0,37 por ciento, el miércoles luego de que la Reserva Federal anunciara planes para ayudar a la economía.

Boehner dijo que la profunda reforma de salud aprobada por los demócratas en marzo arruinará el sistema médico y llevará al país a la bancarrota.

"Eso significa que tenemos que hacer todo lo que podamos para revocar este proyecto de ley y reemplazarlo con reformas de sentido común para hacer bajar el costo de la salud", agregó.

Obama afirmó que no cree que la elección signifique un rechazo de la reforma de salud, e indicó que estaría dispuesto a trabajar con los republicanos en "modificaciones menores".

Las encuestas a boca de urna indicaron que los votantes están profundamente preocupados sobre la economía, con ocho de cada 10 señalando que es una preocupación central.

Casi un 75 por ciento de los consultados creía que el Gobierno no funciona apropiadamente, y cuatro de cada 10 dijeron que apoyan al movimiento conservador Tea Party.

"Las personas en el interior del país, creo que es seguro decirlo, están temerosas. Están molestas. Y están sintiendo de forma muy clara que la gente en Washington -en ambos partidos políticos- simplemente no parecen entenderlo", dijo Jim Slattery, un ex representante demócrata de Kansas, en una conferencia de prensa.

(Reporte adicional de Andy Sullivan, Thomas Ferraro, Richard Cowan y Kim Dixon en Washington, y Angela Moon en Nueva York; Editado en Español por Gabriela Donoso y Javier Leira)

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