Lula aceptó 3 debates porque bajó en votos al rechazar uno
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Lula da Silva se
estrecha la
mano con
Jacques
Wagner, elegido
gobernador del
estado de
Bahía, en el
palacio presidencial
Planalto
en Brasilia. El
mandatario
decidió participar
de las tres
citas luego de
ausentarse del
debate preelectoral.
«Al gobierno ahora le interesan los debates y el presidente está ansioso por ir al primero», dijo ayer en rueda de prensa el ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, una suerte de portavoz de Lula para asuntos políticos. Según Genro, Lula no asistió a ninguno de los debates antes de las elecciones del pasado domingo «porque serían muchos candidatos contra él», pero ahora la situación ha cambiado.
Genro dijo que los debates son importantes para discutir sobre «ideas y programas» y que, ante la segunda vuelta electoral, serán útiles «para comparar lo que el partido de Alckmin hizo en ocho años de gobierno y lo que hizo Lula en cuatro». El ministro aludió así a los ocho años de gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), correligionario de Alckmin en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), un período que Lula ha insistido en que ha quedado marcado por la corrupción y el neoliberalismo.
Además, Lula y Alckmin comenzaron a negociar nuevos acuerdos políticos de cara a la campaña para la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, que promete ser dura y sin cuartel.
La intención de los dos candidatos que se enfrentarán en segunda vuelta el próximo día 29 es lograr el apoyo de fuerzas políticas que en la primera se mantuvieron independientes, como el Partido del Movimiento Democrático (PMDB), «objeto de deseo» tanto de Lula como de Alckmin, quien ayer dijo que «Lula llega a la segunda vuelta derrotado, prácticamente. Y nosotros llegamos en una curva ascendente».
El PMDB -centroderecha-, sin embargo, está dividido en dos facciones internas, una más cercana a Lula y otra a Alckmin, quien ya manifestó que no ahorrará esfuerzos para llevar hacia su redil a la totalidad del partido.
Ayer, el ala opuesta a Lula oficializó su apoyo a Alckmin. La cabeza de ese movimiento, el ex gobernador de Rio de Janeiro Anthony Garotinho, es un líder de gran influencia entre los evangélicos, que se calcula que constituyen 15 por ciento del electorado.
Alckmin también reiteró que buscará convencer a quienes votaron a la marxista Heloísa Helena y al laborista Cristovam Buarque, respectivamente en tercero y cuarto lugar en las elecciones del domingo, con 6,85% y 2,65% de los votos.
El instituto Datafolha difundió ayer una encuesta, realizada antes de las elecciones entre quienes manifestaron que votarían a Helena o a Buarque, y la mayoría dijo que en caso de segunda vuelta entre Lula y Alckmin se inclinaría por el segundo, lo que revela la fertilidad del campo que pretende explorar el socialdemócrata.



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