Luke Harding, del diario británico «The Guardian», visitó la «madrasa» (escuela coránica) a la que asistió uno de los terroristas que atacaron Londres el 7-J. Recogió allí testimonios que abonan la idea de que esos centros son, en muchos casos, caldo de cultivo para el extremismo islámico y las prácticas de terrorismo suicida. A continuación, uno de los principales pasajes del interesante artículo.
Persiste la sospecha de que La semana pasada, una de las madrasas más radicales de Lahore aportaba algunas pistas sugestivas. Los estudiantes de Yamia Naimiya dijeron que no reconocían al joven Tanweer, de 22 años, cuando les mostramos su fotografía.
Pero, en cambio, los alegraba poder compartir su opinión sobre la Yihad (guerra santa) mundial y lo que consideran la lucha del mundo musulmán contra
«Si se ha declarado que la sociedad está en guerra, y los no musulmanes están matando a los musulmanes, entonces los musulmanes tienen derecho a matar a los no musulmanes», dijo
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