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El choque comenzó anoche cuando los rebeldes atacaron a soldados y policías nepalíes que estaban de guardia en una torre de telecomunicaciones, y se prolongó durante seis horas hasta esta madrugada, según fuentes oficiales.
Según un alto cargo del Ejército, diez rebeldes murieron en el tiroteo, aunque "sólo se han recuperado los cuerpos sin vida de dos", ya que normalmente la guerrilla se lleva a sus combatientes muertos.
Un portavoz policial dijo que centenares de rebeldes atacaron la torre de comunicaciones y finalmente fueron repelidos por los refuerzos gubernamentales que llegaron en helicópteros.
El ataque es el peor desde que en agosto pasado se rompieron las conversaciones de paz con los rebeldes, que pusieron fin a una tregua de siete meses.
Desde entonces, la guerrilla ha sufrido graves reveses en su lucha por imponer una república comunista en Nepal y según los observadores el ataque de anoche pretendía demostrar que aún tiene capacidad de reacción.
Los maoístas tuvieron que desconvocar la semana pasada de forma anticipada una huelga general de cinco días debido al bajo seguimiento que tuvo la convocatoria, a diferencia de otras ocasiones en los que la población, atemorizada ante posibles represalias, se quedó en sus casas.
Según el analista político G. Sharma, se ha producido un cambio táctico en las operaciones de la guerrilla, y el ataque de anoche supone una victoria psicológica importante para los insurgentes.
“retendían dar una señal de su capacidad para seguir con su levantamiento a pesar de haber sufrido tantas bajas en los últimos tiempos. Y han tenido éxito", dijo Sharma.
El director del influyente diario nepalí "Kantipur", Narayan Wagle, advirtió de que la violencia generada por los rebeldes también puede impedir la celebración de elecciones este año debido a la inseguridad reinante.
Mas de 9.000 personas han perdido la vida en Nepal, uno de los países más pobres del mundo, desde que los radicales maoístas iniciaron en 1996 la lucha armada en defensa de un Estado comunista y la abolición de la monarquía parlamentaria.
El Gobierno ha respondido con un aumento de las fuerzas militares, cuyas operaciones son dirigidas principalmente contra la guerrilla.
Nepal vive actualmente una grave crisis política, ya que prácticamente todos los partidos están enfrentados con el Gobierno y con el rey Gyanendra, que ha asumido el poder ejecutivo.
La oposición exige la inmediata convocatoria de elecciones y la restauración del régimen parlamentario.
En octubre de 2002 el monarca destituyó al Gobierno y disolvió el Parlamento elegido por votación popular debido a su incapacidad de poner fin a la insurgencia.
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