Brasilia (ANSA, AFP) - El gobierno brasileño admitió ayer que el aumento de la tasa de interés básica a 26,5% anual es «incompatible con el crecimiento», pero sostuvo que se trata de una política transitoria para evitar la inflación.
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«Es evidente que Brasil no puede convivir con esta tasa de interés, que tendrá que ser reducida en el futuro», dijo el jefe de la Casa Civil, José Dirceu, mano derecha del presidente Lula Da Silva.
Dirceu señaló que «es un momento transitorio, en que el país necesita impedir que vuelva la inflación y debe prepararse para una situación internacional más grave».
Por segunda vez, en menos de dos meses de gobierno, ayer el Comité de Política Económica del Banco Central, a cargo de Henrique Meirelles, aumentó la tasa Selic de 25,5% a 26,5%.
La medida fue acompañada por el aumento de los encajes bancarios de 45% a 60% de los depósitos en cuenta corriente.
La suba de la tasa Selic fue elogiada por los operadores del mercado financiero, pero duramente criticada por empresarios y comerciantes. La poderosa Federación de las Industrias de Sao Paulo (FIESP) divulgó una nota a la prensa protestando contra la medida. «Ya está comprometido el crecimiento de la economía en estos seis meses de 2003, y el resto del año está bajo severa amenaza», afirmó la entidad.
La FIESP también criticó la decisión del BC de aumentar los encajes, considerando que al reducir el dinero líquido que puede convertirse en crédito «se condena a quien está peor».
«El alza fue fuerte y va a producir impacto recesivo al sector productivo», afirmó el presidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), Armando Monteiro Neto, en nota divulgada a la prensa.