7 de septiembre 2010 - 22:38

Más de un millón de personas paralizaron Francia en una nueva jornada de protestas

Una imponente columna liderada por los principales dirigentes sindicales partió de la Plaza de la República, a primera hora de la tarde detrás de una enorme pancarta que rezaba Jubilaciones solidarias, empleos, salarios, un problema social.
Una imponente columna liderada por los principales dirigentes sindicales partió de la Plaza de la República, a primera hora de la tarde detrás de una enorme pancarta que rezaba "Jubilaciones solidarias, empleos, salarios, un problema social".
Más de un millón de personas, según el gobierno, y cerca de 3 millones, según los sindicatos, tomaron el martes las calles de Francia en una nueva jornada de protestas y huelgas contra el proyecto del presidente conservador Nicolas Sarkozy de elevar la edad mínima de jubilación.

Ocho sindicatos convocaron a más de 200 manifestaciones en todo el país contra una reforma que califican de "injusta".

Las evaluaciones variaban, pero en todos los casos daban la pauta de una movilización gigantesca para oponerse a un proyecto que prevé elevar de 60 a 62 años la edad mínima legal para poder jubilarse y de 65 a 67 para hacerlo con una pensión completa.

El ministerio del Interior cifró la participación en todo el país en 1.120.000 personas, en tanto que los sindicatos la situaban en más del doble: 2,5 millones según la CFDT, 2,735 millones según la CGT (principal central gremial del país), y 3 millones según Solidaires.

En la precedente jornada de protestas, el 24 de junio, 800.000 manifestantes según la policía y dos millones según los sindicatos salieron a la calle en toda Francia para rechazar esa reforma.

En París, una imponente columna liderada por los principales dirigentes sindicales partió de la Plaza de la República, a primera hora de la tarde detrás de una enorme pancarta que rezaba "Jubilaciones solidarias, empleos, salarios, un problema social".

Banderolas y globos multicolores de los gremios salpicaban en una tarde nublada las columnas de manifestantes, con nutrida presencia femenina, como un grupo de siete compañeras de trabajo procedentes de la periferia sur de París dispuestas a defender la jubilación a los 60 años, conquista emblemática de la presidencia del socialista François Mitterrand (1981-1995).

Marie, una de ellas, trabajadora desde hace 37 años, confesaba la "falta de entusiasmo" que tiene desde que el gobierno anunció que a partir de 2018 elevará a 62 años la edad mínima para jubilarse.

La jornada había comenzado con una huelga en la administración -hospitales, correos, empleados y docentes- y los transportes públicos -trenes, autobuses y subterráneos-, transporte aéreo, servicio audiovisual público y sector privado como bancos o empresas como la petrolera Total. El cese de actividades oscilaba entre el 22% y el 42% según la dirección y hasta el 80%, según los sindicatos.

Esta movilización "hará reflexionar al gobierno", afirmó el secretario general de la CGT, Bernard Thibault, al canal privado de televisión TF1, antes de precisar que la intersindical se reunirá el miércoles para estudiar los pasos a seguir. Thibault no descartó un llamado a huelga general.

Tras él, el ministro de Trabajo, Eric Woerth, debilitado desde hace tres meses por un escándalo fiscal que lo vincula a una de las mayores fortunas de Francia, y que este mismo día defendió la reforma en la Asamblea Nacional (diputados), repitió: "si queremos seguir pagando las jubilaciones, debemos reformar el sistema de jubilación".

"Es un deber de Estado", sostuvo Woerth antes de quejarse: "hace tres meses me denigran todos los días".

Woerth anticipó que el miércoles se reunirá con el presidente Sarkozy antes del consejo semanal de ministros.

A través de responsables de su partido, la UMP, el jefe de Estado indicó el martes que mantendrá "firme" el aumento de la edad mínima, principal punto de una reforma considerada una "prioridad absoluta" de lo que resta de su mandato hasta 2012, pues, afirma, permitirá salvar un sistema amenazado por el aumento de la esperanza de vida y las consecuencias de la crisis económica.

Según datos de un organismo independiente, la crisis de 2008 triplicó el déficit del sistema de jubilaciones en 2010 a 32.000 millones de euros (39.000 millones de dólares).

La oposición de izquierda y verde respaldó las movilizaciones del martes en Francia, que con más de 15 millones de jubilados, es uno de los países europeos donde la edad mínima para tener derecho a jubilarse es más baja, aunque eso sí, habiendo trabajado 40 años.

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