«No descartamos ninguna hipótesis, aunque nos inclinamos por una venganza o una tentativa frustrada de robo o de secuestro», agregó el jefe policial.
Santarém afirmó que Schincariol no había recibido amenazas de muerte y que circulaba por Itu, donde era una persona muy conocida, sin guardaespaldas. «Esta es una ciudad próspera, no muy grande y muy tranquila», explicó el comisario.
Schincariol era el dueño de la mayor empresa de Itu, la cervecería que lleva su apellido y que tiene media docena de fábricas instaladas en todo el país y 6.000 empleados. Controlaba 10% del mercado brasileño de cervezas.