22 de diciembre 2003 - 00:00

Mayores expertos de Guerra Fría interrogarán a Saddam

Los mejores interrogadores del Reino Unido, Eliza Manningham-Buller, del MI5, y Richard Dearlove, del MI6, encabezan el equipo británico que interrogará a Saddam Hussein. Ambos son formidables inquisidores que, durante la Guerra Fría, consiguieron hacer hablar a espías soviéticos y a traidores. Trabajarán estrechamente con los interrogadores de los EE.UU. liderados por el director de la CIA, George Tenet.

Según las fuentes de inteligencia, es posible que a Saddam se le administre la droga de la verdad.

Un alto funcionario de la inteligencia británicaafirmó que «existe una verdadera urgencia por averiguar todo lo que Saddam conoce sobre las armas de destrucción masiva y sobre el paradero de sus lugartenientes que dirigen a los hombres bomba en Irak. Otra cuestión clave es la información que Saddam pueda tener sobre el paradero de Osama bin Laden».

•Careo

Con la esperanza de provocar alguna reacción, Hussein fue sometido a un careo con Tarek Aziz, anterior viceprimer ministro iraquí. Aziz está recluido en un campo de prisioneros en las afueras del aeropuerto de Bagdad y fue llevado en helicóptero para su encuentro con Saddam, en un intento por hacerlo hablar. En vez de eso, Hussein estalló de ira y acusó a su ex colaborador de ser un traidor.

Las drogas de la verdad le serán administradas por vía intravenosa poco antes de que comience su interrogatorio, posiblemente en Año Nuevo.


Para cuando los interrogadores comiencen a trabajar con Hussein, no tendrá noción ni de la hora ni de la fecha. Ni siquiera sabrá si es de día o de noche. Su ciclo normal de sueño y de vigilia se habrá interrumpido y su horario de comidas se habrá alterado intencionadamente.

No habrá tortura física, pero recibirá lo que un oficial de inteligencia describe como «el tratamiento coercitivo completo».
«Saddam se presenta como un desafío único», aseguran fuentes de la inteligencia británica. «Se trata de un hombre que se considera moral, espiritual e intelectualmente superior al mundo occidental.»

El tratamiento coercitivo incluye permanecer durante horas con una capucha sobre la cabeza para aumentar la sensación de aislamiento. Continuamente, las preguntas irán dirigidas a generar un sentimiento cada vez mayor de ira por haber sido traicionado.

Interrogadores como
Eliza Manningham-Buller y Richard Dearlove saben que no hay nada que saque más de sus cabales a Hussein que presentarle hechos que él consideraba secretos.

«Minará su propio sentido de la importancia y se lo pensará dos veces antes de mentir, porque sabe que le pueden coger en un renuncio»,
afirmó el citado oficial de inteligencia.

•Incentivos

Uno de los principales interrogadores del Mossad israelí era Michael Koubi. Incluso entre agentes experimentados como Manningham-Buller o Dearlove se lo considera el mejor del mundo. En la actualidad reside en Ashquelon, Israel, cerca de Gaza. Sabe exactamente cómo se trabajará sobre el ex dictador.

«Lo primero será establecer su superioridad sobre él. Despojarlo de su capacidad de autocontrol. A cada momento buscarán su punto débil», explica.

«Los interrogadores le mentirán. Lo obligarán a mirarlos a los ojos mientras le formulan las preguntas. Cuando aparte la mirada, como es previsible, ellos le continuarán mirando en silencio. Saddam no está acostumbrado a esto», afirma.

De vez en cuando, se le hará una pregunta sabiendo que no puede conocer la respuesta.

Cuando sea incapaz de responder, le acusarán de ocultar algo. Los interrogadores le ofrecerán incentivos muy básicos. Si Saddam responde, le prometerán descanso y quizás un cambio en su dieta, cuidadosamente seleccionada. Pero la norma es que las promesas no se cumplan del todo. Este mortífero juego mental continuará hasta que los interrogadores y especialistas tengan la seguridad de haber exprimido a Saddam por completo. Después le dejarán a su suerte...

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