11 de marzo 2005 - 00:00

Miles de bolivianos se manifestaron por fin de los piquetes

Los manifestantes pidieron «mano dura» contra los piqueteros, pero el presidente de Bolivia aseguró que no habrá represión y que se los tratará en el marco de la ley.
Los manifestantes pidieron «mano dura» contra los piqueteros, pero el presidente de Bolivia aseguró que no habrá represión y que se los tratará en el marco de la ley.
La Paz (EFE, ANSA, AFP, Reuters, DPA) -Miles de bolivianos salieron ayer a manifestar en las calles de las principales ciudades su respaldo a la cruzada del presidente Carlos Mesa contra los piquetes y bloqueos de rutas.

Desde media mañana, las plazas principales de las ciudades de La Paz, Cochabamba, Sucre, Trinidad, Oruro y Santa Cruz se llenaron de ciudadanos que respondieron a la convocatoria realizada el martes por el mandatario.

La mayor manifestación se registró en la Plaza Murillo de La Paz, que alberga el Palacio de Gobierno y el Parlamento, donde alrededor de 5.000 ciudadanos mostraron su respaldo a Mesa y, especialmente, a su nueva posición frente a los bloqueos.

Los participantes, vigilados por 300 efectivos policiales, formaron un colorido conglomerado, haciendo flamear banderas blancas y la «tricolor boliviana», que también pudo verse en gorros, camisetas y hasta en la mano del mandatario.

Entre la masa, resaltó la presencia de muchos hombres con traje y corbata, debido a que el gobierno otorgó tolerancia a los funcionarios públicos, decisión que también asumió la Asociación de Bancos Privados de Bolivia.

Poco después del mediodía, llegó el clímax con la aparición de Mesa en el balcón del palacio presidencial, ante una multitud enfervorizada.

• «Un país en paz»

«No queremos otra cosa que construir un país en paz, con trabajo. No queremos bloqueos, no queremos que este país esté controlado por unos pocos. Los bolivianos estamos dispuestos a seguir adelante», dijo el jefe del Estado en un emocionado discurso.

Luego coreó un «No
a los bloqueos, sí a la paz», juntamente con sus seguidores, que mostraron pancartas con consignas como «Construir puentes, no destruir caminos» o «Basta de bloqueos, queremos trabajar».

Al escuchar gritos que pedían «mano dura» contra los líderes sindicales que cierran las vías en señal de protesta, el gobernante pidió transformar esa expresión por «mano justa».

Nelly Zenteno
, una señora de la zona residencial del sur de La Paz, opinó que «la mano justa sería preferible, pero si no hacen caso a la mano justa hay que darles mano dura», y consideró que «Mesa debe tener el apoyo porque no hay otro», en referencia a un supuesto vacío de poder en el país.

El mandatario presentó el lunes su carta de renuncia al Congreso, con el que al día siguiente pactó una agenda nacional para superar la crisis, logrando su confirmación en el cargo.

Uno de los presentes en la plaza de armas paceña fue el presidente de la
Cámara Departamental de Industrias de La Paz, Eduardo Peinado, quien señaló que «los bloqueos no solamente perjudican al empresariado nacional, sino al país entero». Mientras se producían estos actos de apoyo al jefe del Estado, en Santa Cruz, localidad del oriente boliviano, un reportero de televisión resultaba herido en una confrontación entre transportistas que protestaban en las calles y la policía que trataba de reprimirlos.


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