8 de abril 2003 - 00:00

Misil mata a dos periodistas

Julio A. Parrado
Julio A. Parrado
Madrid - Julio A. Parrado, enviado especial del diario español «El Mundo» a la guerra en Irak, murió ayer a la mañana en un ataque con misiles a 15 kilómetros del sur de Bagdad, en un confuso episodio que conmovió a España y que en un principio fue atribuido a fuerzas iraquíes, aunque no se descarta que se trate de otro caso de «fuego amigo».

Junto con el enviado especial español, varias de cuyas notas fueron publicadas por Ambito Financiero, fallecieron también un periodista de la revista alemana «Focus», Christian Liebig, de 35 años, y dos soldados estadounidenses que permanecían en el mando táctico al sur de la capital iraquí. En total, suman ya 9 los periodistas muertos en Irak. Julio Anguita Parrado, cordobés de 32 años, era el hijo del ex jefe del partido Izquierda Unida, Julio Anguita, un político que encabezó junto con José María Aznar, aunque desde ángulos muy distintos, la oposición al gobierno del socialista Felipe González, y que en los últimos años se retiró por problemas de salud. «Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen», dijo por radio el padre del periodista. «Mi hijo, de 32 años, acaba de morir cumpliendo con su obligación como corresponsal de guerra; hace 20 días estuvo conmigo y me dijo que quería ir a la primera línea», añadió Anguita.

Roberto Montoya
, editor de Internacionales de «El Mundo», dijo a Ambito Financiero que aún no está confirmado que el origen del ataque haya sido iraquí, ya que también es factible que se haya tratado de un misil estadounidense. Todavía conmovido, Montoya (quien nació en la Argentina) explicó que Parrado había acompañado a la Tercera División de Infantería del Ejército estadounidense desde Kuwait y que le recomendaron que no participara en la operación en los complejos de Saddam Hussein porque carecía de chaleco antibalas. «A las 9 de la mañana tuvimos la última comunicación con él. Julio y el compañero de 'Focus' seguían las instrucciones que daban en el Palacio y sabían cómo iban a ser las operaciones», precisó Montoya.

•Primicia

Parrado se comunicó ayer tres veces con la redacción de «El Mundo» y confirmó en primicia que las tropas estadounidenses habían entrado en el Palacio presidencial de Bagdad. Media hora antes de su muerte continuó informando sobre el asalto a la capital por parte de las fuerzas aliadas.

Montoya recordó a Parrado, un cordobés de sólo 32 años, como un «chico joven, muy vital, divertido, animado, muy entusiasta con la profesión»; una persona a la que «le gustaban los desafíos» y por ello había dejado la corresponsalía en Nueva York para participar en esta guerra. «En 1993 Julio entró en el diario como becario, realizando prácticas en Internacionales. Era muy bueno y fue contratado. Después de cinco años pidió el traslado a EE.UU. porque quería hacer una experiencia en el extranjero. Como corresponsal trató todo tipo de temas: culturales, sociales, económicos; escribía todos los días», recuerda Montoya.


Pero su espíritu periodístico lo llevó al frente, para cubrir de cerca el conflicto.

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