En el barrio marginal de Winche, situado a más de 2.000 metros de altura, el presidente venezolano se ha esforzado en mostrar los logros de las «misiones», los programas de salud, educación y alimentos financiados con los «petrodólares».
Gracias a la misión Robinson, unos aprenden a leer, otros buscan obtener el título de bachiller en dos años, algunos cursan una especie de preuniversitario.
En Winche todo es rojo (el color del chavismo) y todo es mísero. Sus 10.000 vecinos son parte de ese 70% de pobres que alberga Venezuela, que aumentó más desde la llegada de Chávez al poder.
«¿Ve esas casas que están allí? Las construyó el Plan Bolívar 2000. ¿Y esa escuela? Está ligada a la misión Robinson. ¿Ese mercado? Es un mercal (mercado popular), vaya y véalo. ¿Ve ese edificio? Antes era un ranchito, ahora es el centro de salud que maneja una médica cubana. Falta mucho, pero algo está cambiando gracias a Chávez, antes no teníamos nada», explica
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