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Un portavoz gubernamental precisó que durante los ataques rebeldes murieron 67 militares, policías, agentes de los servicios secretos, efectivos de la guardia de fronteras y fiscales, más 25 habitantes civiles, y más de 120 personas resultaron heridas.
Según la guerrilla separatista, en sus filas hubo seis muertos y 14 heridos, y entre los "invasores rusos y los policías colaboracionistas" murieron de 150 a 200 hombres y otros 300 resultaron heridos.
La página digital de los separatistas, Kavkaz-Center, afirmó que "han sido liquidadas o parcialmente quemadas siete bases militares y policiales y destruido el Ministerio de Interior", y que, además, los atacantes destruyeron 23 vehículos militares y "capturaron dos camiones de armas y municiones".
El Gobierno de la República Ingush, vecina de la separatista Chechenia en guerra, cifró los daños causados por los ataques guerrilleros en unos 600 millones de rublos (unos 20 millones de dólares).
Poco antes de esta última información sobre las víctimas, un representante del Gobierno ingush había explicado que la dificultad de contabilizar el número de los muertos se debe a que el Islam dispone el entierro el mismo día de la muerte y "muchas víctimas ya han podido ser enterradas".
Por ese motivo, "se están inspeccionando los enterramientos más recientes en los cementerios de Nazrán, Karabulak y Ordzhonikídzevskaya", las localidades donde se produjeron los enfrentamientos más encarnizados, indicó la fuente.