Mujeres de Al-Qaeda quebraron la calma en Irak: 59 muertos
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Uno de los heridos en el atentado de Kirkuk es atendido en un hospital de esa ciudad del norte de Irak. El terrorismo golpeó ayer allí a la comunidad kurda; en Bagdad, a la chiita.
La rama iraquí de la red terrorista de Osama bin Laden utiliza cada vez más a mujeres para ejecutar ataques suicidas porque suelen eludir con más facilidad los controles de seguridad. Mujeres han participado en más de 20 ataques suicidas en Irak durante este año, dijo el Ejército estadounidense.
Pocas horas más tarde, «al menos 11 personas murieron y 54 resultaron heridas cuando un suicida -según algunas fuentes, también una mujerhizo estallar un cinturón de explosivos entre manifestantes kurdos en el centro de Kirkuk», según indicó Salam Zankana, comandante de la policía de esta ciudad, ubicada 250 kilómetros al norte de Bagdad. Tras la explosión se registró un movimiento de pánico y se dispararon varios tiros que causaron 16 muertos y más de 72 heridos, agregó.
Los kurdos manifestaban contra un proyecto de ley electoral sobre el reparto de poder entre las comunidades kurdas, árabes y turcomanas en la rica región petrolera de Kirkuk.
Por otra parte, cuatro personas murieron cuando una bomba de fabricación casera estalló al paso de su vehículo cerca de Baquba, 60 kilómetros al nordeste de Bagdad.
Tanto en Bagdad como en Kirkuk se declaró el toque de queda después de los atentados.
«Estados Unidos condena los ataques contra iraquíes inocentes. Urgimos al gobierno de Irak a que responda con calma y determinación a la amenaza de los extremistas violentos que buscan desestabilizar el país», dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Gordon Johndroe, en Washington.
El ministro británico de Relaciones Exteriores David Miliband condenó los atentados « cobardes y criminales», y reafirmó el apoyo de su país al gobierno iraquí en sus esfuerzos por instaurar «un país independiente, próspero y democrático sin violencia terrorista».
La ola de atentados tuvo lugar pocos días después de que el gobierno iraquí y el mando militar estadounidense en Irak se congratularan por la disminución de la violencia en el país. Los responsables estadounidenses utilizaron este argumento para justificar la decisión de reducir progresivamente el contingente norteamericano en Irak, que cuenta aún con 147.000 efectivos. Sin embargo, los hechos de ayer ponen de relieve la fragilidad de la seguridad en el país.
Según el ministro del Interior iraquí, Jawad Bolani, de visita en Estados Unidos, Washington y Bagdad están en vías de alcanzar un acuerdo sobre el número de tropas estadounidenses que permanecerán en el país árabe y sobre nuevas medidas de seguridad antes del fin de 2008.
Al ser consultado sobre si el acuerdo puede lograrse antes de que termine el año, y por consiguiente el mandato de la ONU para tropas extranjeras en Irak, el ministro dijo que «las negociaciones están en marcha y creo que estamos en el camino correcto en el cual podremos obtener algo».
El gobierno iraquí desea que las tropas norteamericanas de combate partan antes de finales de 2010, mientras que la administración del presidente George W. Bush considera dicha opción como una posibilidad, pero sin comprometerse.




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