Un empleado de la empresa eslovaca de energía controla
los tubos de gas de la planta de Velke Kapusany. Rusia sigue
acusando a Ucrania de robarse parte de los envíos del
fluido a Europa occidental.
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La Comisión Europea (CE) reclamó a Moscú y Kiev que retomen la vía del diálogo para encontrar una solución urgente a la crisis y ratificó la reunión prevista hoy por los ministros de Energía del bloque.
A su vez, una comisión de la petrolera ucraniana Naftogaz llegó anoche a Moscú para mantener conversaciones con las autoridades de la empresa de suministro ruso, Gazprom.
Rusia interrumpió el domingo la provisión de gas a Ucrania por desacuerdos en los precios del fluido, que Moscú pretende llevar de 50 dólares a 220-230 dólares cada mil metros cúbicos, valor considerado «inadmisible» por el gobierno de Kiev. Con esta decisión, Moscú inició su presidencia en el Grupo de los Ocho (G-8), y puso en entredicho su fiabilidad de Rusia como proveedor de energía, dijo la UE.
Moscú aumentó el suministro a países de Europa occidental en 95 millones de metros cúbicos por día, para evitar faltantes por presuntas extracciones ilegales de lo allí dirigido por parte de Ucrania.
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