27 de marzo 2012 - 23:47

Nuevo golpe a alianza de gobierno en Chile: renunció ministro de Energía

Rodrigo Alvárez renunció como ministro de Energía de Sebastián Piñera.
Rodrigo Alvárez renunció como ministro de Energía de Sebastián Piñera.
El mandatario chileno, Sebastián Piñera, quedó enfrentado a una nueva crisis, después de que el mayor partido de gobierno, la Unión Demócrata Independiente (UDI), ratificara la renuncia del ministro de Energía, Rodrigo Álvarez.

La dimisión de Álvarez, presentada a Piñera mientras el mandatario se encontraba de visita en Vietnam, Corea y Japón, redobló las críticas al presidente por su viaje a Asia, en momentos que el país encara una ola de protestas, en la antesala de comicios municipales en octubre.

"Esperamos que esto sea evaluado por el presidente con el ministro (al regreso de la gira)", exigió el presidente de la Cámara Baja, el congresista de la UDI Patricio Melero, correligionario de Álvarez.

El titular de Energía, otrora presidente de la Cámara de Diputados, no ratificó hasta ahora personalmente su salida, provocada por su malestar con el papel que jugó ante las protestas en la región de Aysén, sostuvo su partido. "No fue justa la forma en que se trató a Álvarez", resumió Melero en nombre de su grupo.

Álvarez, tras ser nombrado negociador ante el movimiento social de esa localidad, recibió la orden de quebrar las conversaciones y luego fue excluido del acuerdo final, labrado por los ministros de Interior, Rodrigo Hinzpeter y de Gobierno, Andrés Chadwick, primo de Piñera.

Los líderes de Aysén, quienes siempre denunciaron que Álvarez no tenía respaldo para negociar en el conflicto que duró 40 días, plantearon la necesidad que más autoridades abandonen sus cargos.

La alcaldesa de la ciudad Aysén, la opositora socialista Marisol Martínez, pidió de hecho la renuncia de la intendenta (gobernadora) de la región homónina, Pilar Cuevas, nombrada por Piñera, como sucede en Chile con todos los jefes regionales.

La crisis, que encuentra a Piñera con un apoyo de un 30 por ciento en encuestas, tiene como telón de fondo la incapacidad del gobierno para imponer o impulsar la agenda política.

Varios medios apuntaron incluso que los acuerdos con la región de Aysén, que pedía mejoras económicas y una zona libre de impuestos por su aislamiento, sólo fueron posibles cuando el presidente estaba fuera del país.

Después de años de estabilidad tras el retorno a la democracia en 1990, Chile encaró en 2011 unas 6.000 protestas, según cifras del gobierno.

El principal reclamo, en un país que es miembro de la OCDE, es la desigual distribución de la riqueza. La mitad de los chilenos vive con un ingreso inferior a 3.000 dólares anuales per capita, acorde a cifras oficiales. En contraste, los más ricos tienen ingresos similares a los de países escandinavos.

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