Nuevo intento demócrata contra guerra

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) -A casi cuatro años de la invasión a Irak, el Congreso de Estados Unidos comenzó a discutir ayer, por primera vez desde que los demócratas reconquistaron la mayoría de las dos cámaras del Parlamento, una resolución que expresa «desaprobación» por la «nueva estrategia» para el país árabe anunciada por el presidente, George W. Bush, el mes pasado.

El debate iniciado en la Cámara de Diputados, sobre la base de una breve resolución presentada por los demócratas, seguirá adelante por tres días. Cada uno de los 345 diputados tendrá cinco minutos a su disposición para expresar su opinión sobre la guerra en Irak y la necesidad, o no, de criticar abiertamente las políticas del presidente Bush.

Para el viernes se prevé una votación sobre la declaración, no vinculante, que podría concluir con una probable condena a la política de la Casa Blanca para Irak. La resolución, que incluye solamente un par de párrafos y fue redactada por los demócratas de la forma más sencilla posible con la esperanza de atraer votos republicanos rebeldes, dice que el refuerzo de la presencia militar estadounidense en Irak va en contra de «los intereses» de seguridad nacional norteamericanos.

Bajo la sombra de la derrota electoral, Bush decidió reformular su política para Irak, donde la violencia sigue creciendo y el número de soldados estadounidenses muertos ya ronda los 3.100.

  • Mas soldados

    Pero desoyendo a la mayoría de la opinión pública, el presidente decidió levantar su apuesta y enviar otros 21.500 soldados a Irak, con la misión de contener la violencia étnica, en especial en Bagdad y sus alrededores.

    El anuncio de Bush fue recibido con fuertes críticas de parte de los demócratas, que decidieron entonces poner en marcha esta declaración parlamentaria de «desaprobación-» de las medidas de la Casa Blanca.

    La presidenta de la Cámara de Diputados, la demócrata Nancy Pelosi, de California, abrió el debate afirmando que la política de Bush para Irak «no funcionó, no funcionará y debe absolutamente ser modificada». «Mostraremos al finalizar esta semana, con un voto de condena a la estrategia política de la administración Bush en Irak, que el Congreso escuchó el mensaje de los estadounidenses y pretende concretar su voluntad», dijo Pelosi.

    Según fuentes del gobierno, el presidente Bush está resignadoa sufrir esta reprobación de parte de la Cámara de Diputados. Pocos días atrás, el presidente logró que el Senado bloqueara la votación de una resolución similar, después de convencer a los legisladores de que un texto semejante puede tener un «efecto negativo» sobre las políticas externas de Washington.

    Pero esta vez, dando por descontada la derrota en la Cámara baja, Bush ni siquiera intentó conversar con los diputados para evitar la aprobación del documento. El presidente hizo saber, durante una reciente entrevista, que ni siquiera seguirá el debate por televisión. «Ya tengo muchas cosas que hacer, mi agenda está llena -dijo Bush con tono irónico-. Ver al Congreso en acción no es un espectáculo interesante», completó.

    Al ser no vinculante, la resolución tendrá más que nada un impacto simbólico. El verdadero poder del Congreso para bloquear las medidas de Bush para Irak reside en la posibilidad de impedir la aprobación de los fondos necesarios para las nuevas operaciones en el país ocupado. Pero con las elecciones de 2008 ya a la vista, los expertos coinciden en señalar que una maniobra demócrata que termine negando fondos para las tropas empeñadas en Irak podría resultar fatal para las aspiraciones opositoras de recuperar la Casa Blanca.
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