Nuevos bombardeos violan el alto el fuego en Siria ante la llegada de una misión de la ONU
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Los observadores de Naciones Unidas que llegaron a Siria para supervisar el cese de los enfrentamientos.
Aunque la intensidad de los combates ha disminuido, el ejército todavía no ha retirado a sus tanques de las ciudades, como prevé el plan del emisario internacional Kofi Annan.
"Desde el inicio de la aplicación del plan (Annan), no ha habido ningún cambio en el nivel del despliegue de seguridad y militar. Las barricadas y los carros siguen ahí", denunció Rahman.
Un responsable militar sirio citado por la agencia oficial Sana dijo que "los grupos terroristas armados intensificaron de manera histérica sus ataques contra los soldados, las fuerzas del orden y los civiles" y advirtió que "las autoridades competentes" responderán a esos ataques.
La continuación de las hostilidades hace más peligrosa la misión de los 30 observadores militares no armados enviados por el Consejo de Seguridad de la ONU a Siria para supervisar el cumplimiento del alto el fuego, según la resolución 2042, aprobada por unanimidad por el Consejo el sábado.
"Este repunte de la violencia pone en duda seriamente la voluntad del régimen" de respetar el alto el fuego, comentó la embajadora estadounidense en la ONU, Susan Rice.
"La violencia ha disminuido, pero los ataques sufridos por la población civil en Homs confirman las dudas que podamos tener sobre la realidad del compromiso del régimen", insistió su homólogo francés, Gérard Araud.
La resolución llama al gobierno sirio a permitir el acceso de las organizaciones humanitarias al país y a "implementar visiblemente" todos los compromisos adquiridos en el marco del plan de paz del enviado especial Kofi Annan.
El documento también pide "a todas las partes que garanticen la seguridad de los observadores sin limitar su libertad de movimiento y acceso, haciendo hincapié en que la principal responsabilidad recae en las autoridades sirias".
Los observadores de Naciones Unidas que llegaron a Siria para supervisar el cese de los enfrentamientos tienen a una difícil misión en ausencia de un acuerdo formal del alto al fuego entre las fuerzas gubernamentales y los grupos de oposición armados.
"No hay un alto al fuego y ni siquiera un inicio de proceso político: esta será una de las misiones más difíciles que haya emprendido la ONU", consideró un diplomático de la organización.
La resolución 2042 adoptada el sábado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para autorizar el despliegue de un primer grupo de 30 observadores estipula que la principal responsabilidad de la seguridad de los mismos recae en el gobierno de Damasco.
Una nueva resolución será necesaria para autorizar una misión completa de más de 250 observadores.
El Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición opositora, se congratuló por la resolución: "Esta decisión, que se demoró en ser aprobada, constituye el primer fruto político internacional de la lucha y los sacrificios de los sirios y el primer paso importante de la comunidad internacional en sus responsabilidades para con el pueblo sirio".
El régimen de Asad sigue rechazando la amplitud de la revuelta y atribuye la violencia a "bandas terroristas" que dice querer aplastar.
Las manifestaciones contra el régimen continúan en todo el país, aunque son menos numerosas por la presencia permanente de fuerzas militares.
Según la ONU, más de 10.000 personas, la mayoría civiles, han muerto por la represión de la revuelta desde mediados de marzo de 2011 y al menos un millón de personas se ha visto obligado a desplazarse en el interior del país.
El próximo 20 de abril se celebrará en Ginebra una reunión sobre la ayuda a aportar a Siria.




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