Obama prometió una nueva página en la relación de EEUU con América Latina
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Obama durante su reunión con el mandatario mexicano, Felipe Calderón.
Ambos mandatarios almorzaron por espacio de una hora y media en el Instituto Cultural de México en Washington. Según el menú oficial, comieron sopa de tortillas, y una elección de lenguado o filete con salsa de cilantro, con crema de coco de postre. Posteriormente se reunieron por espacio de media hora más en privado.
Según explicaron ambos, la cordialidad fue la nota predominante, e incluso llegaron a estrecharse las manos en tres ocasiones para los fotógrafos. Cuando Calderón habló en español, Obama recibió una traducción simultánea a través de su oído derecho.
Ambos mandatarios explicaron que hablaron de manera general pero productiva sobre la seguridad en las fronteras y, en concreto, sobre la violencia procedente del narcotráfico que afecta a México, sobre inmigración, sobre la crisis económica, sobre cooperación energética y otros asuntos continentales.
Obama tuvo palabras de gran alabanza para México y en particular para Calderón. Para el futuro presidente estadounidense, México ya es "un aliado firme", pero espera que durante su mandato lo sea "aún más". El objetivo desde el primer día es mantener "una relación más fuerte" con su vecino del sur.
"La amistad entre Estados Unidos y México ha sido fuerte y creo que puede ser aún más fuerte, y ese va a ser el compromiso de mi administración", sentenció el presidente electo, de 47 años, que habló de México como "un líder clave" en Latinoamérica.
Obama aseguró que pretende fortalecer especialmente los "lazos comerciales, los lazos de seguridad y los lazos culturales" que ya existen entre ambos países.
Respecto a Calderón, Obama se declaró un "admirador del trabajo" que hizo "en nombre de su país", por lo que el encuentro fue para él "especialmente gratificante". Según Obama Calderón mostró un "extraordinario valor" en su cruzada contra el narcotráfico.
El presidente mexicano, por su parte, aseguró que el encuentro en Washington representa "el principio de una extraordinaria época de cooperación" entre los dos vecinos. Calderón, que definió el almuerzo como "muy productivo y constructivo", incidió en que la colaboración con México beneficia a Washington.
En materia de seguridad Calderón dijo que sostuvo la idea de que el crimen organizado, el terrorismo, el tráfico de drogas, lo pueden combatir juntos México y Estados Unidos. "Cuando más seguro esté México, más seguro estará Estados Unidos", agregó.
A lo largo de su comparecencia pública, ninguno de los dos mandatarios mencionó sin embargo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN ó NAFTA), en el que están incluidos ambos países y Canadá, que fue motivo de fuerte polémica durante la campaña electoral estadounidense.
En una referencia generalmente interpretada como dirigida a México, Obama aseguró que es necesario renegociar el acuerdo para incluir mayores provisiones laborales y medioambientales. Aunque nunca de manera directa, Calderón ya reiteró que no está dispuesto a reabrir una negociación para ahondar en "el proteccionismo".




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