Obama recibió al líder ucraniano y prometió ayuda contra prorrusos
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Petro Poroshenko y Barack Obama mantuvieron una reunión en la Casa Blanca.
Los 53 millones anunciados elevan a 291 millones de dólares la ayuda proporcionada por Washington a Kiev.
Obama afirmó que los nuevos fondos están destinados a asegurar que "Ucrania no solo puede capear la tormenta en términos económicos, sino que tiene fuerzas de seguridad" preparadas.
Sin embargo, la ayuda anunciada por la Casa Blanca no alcanza a lo solicitado por Poroshenko durante su discurso ante ambas cámaras del Congreso estadounidense, en el que urgió a Washington a aportar ayuda letal a su gobierno al señalar que la asistencia no letal es insuficiente para vencer a los rebeldes.
"Las mantas y los anteojos de visión nocturna también son importantes, pero no podemos ganar la guerra con mantas, ni tampoco mantener la paz, que es lo más importante", remarcó.
No obstante, el gobernante ucraniano se mostró agradecido durante la reunión en el Congreso, en la que habló de Obama como "un amigo" y le elogió por haber "defendido la democracia y la libertad".
"Me ha impresionado el nivel de apoyo bipartidista (que he recibido), y quiero decir gracias al presidente por su liderazgo mundial", destacó Poroshenko. "Es muy alentador para el pueblo ucraniano estar aquíy recibir tanto apoyo", agregó.
En ese sentido, el presidente ucraniano confió en que el alto el fuego en Ucrania pueda mantenerse en pie y "llevar a una paz verdadera", a pesar de que 16 soldados ucranianos murieron desde que entró en vigor el 5 de septiembre, según la Cancillería ucraniana.
En tanto, el gobierno ucraniano y los separatistas pro rusos anunciaron que se reanudarán las conversaciones en Minsk, capital de Bielorrusia, tras dos semanas de alto el fuego y con el autogobierno para los rebeldes en la mesa de negociaciones.
"Hay que decidir qué competencias estamos dispuestos a conceder a esas zonas de estatus especial. En cualquier caso, no reconoceremos la federalización", dijo Leonid Kuchma, ex presidente ucraniano y representante de Kiev en las negociaciones.
Aunque los combates no cesaron totalmente, según reconoció Moscú y la Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa (OSCE), y ambos partes aprovecharon la ocasión para reagrupar sus fuerzas y reforzar sus posiciones, las dos semanas de tregua no fueron en vano.
En virtud del protocolo firmado el 5 de septiembre en Minsk, ambas partes canjearon prisioneros de guerra, un convoy humanitario ruso distribuyó alimentos y mantas en Lugansk -aunque sin supervisión ucraniana ni internacional-, y Kiev cumplió su palabra al aprobar la ley de tres años de autogobierno.
Poroshenko asegura que la citada ley no pone en peligro la integridad territorial del país, ya que la autonomía será temporal y afectará sólo a Donetsk y Lugansk.
Los anunciados comicios del 7 de diciembre permitirán a los habitantes de esas zonas rebeldes elegir a sus representantes, que serán los interlocutores ante Kiev, que prefiere negociar con funcionarios pro rusos elegidos en las urnas que con milicianos alzados en armas o enviados por Moscú.



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