Refugiados en el campamenos Bab al-Salama en la frontera siria con Turquía.
Rusia debe cesar los bombardeos en Siria contra la oposición moderada al gobierno de Bashar al Assad, pidió este domingo el presidente estadounidense, Barack Obama, a su par ruso, Vladimir Putin, en una conversación telefónica entre ambos mandatarios.
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Los dos Jefes de Estado coincidieron, por lo menos en teoría, que el enemigo común en Medio Oriente es el grupo yihadista Estado Islámico (EI, ex ISIS) y en consecuencia acordaron establecer "estrechos contactos" entre el Ministerio de Defensa ruso y el Departamento de la Defensa estadounidense.
El contenido de la conversación fue difundido por la Casa Blanca, resaltando que ambos presidentes abordaron las decisiones y los acuerdos alcanzados durante el Grupo de Apoyo Internacional de Siria (ISSG, por su sigla en inglés), del pasado 11 de febrero.
En especial, Obama "subrayó la importancia de implementar el acceso humanitario a las áreas asediadas en Siria y avanzar en una tregua a escala nacional", refirió la Casa Blanca en un comunicado.
"En particular -afirma la nota- el presidente Obama ha enfatizado la importancia para Rusia de jugar ahora un rol constructivo poniendo fin a la campaña aérea contra las fuerzas de la oposición modera en Siria".
Los dos presidentes acordaron que Estados Unidos y Rusia "mantendrán las comunicaciones acerca de los importantes trabajos del ISSQ", completó el comunicado.
Rusia, sin embargo, reiteró que cualquier solución en Siria debe reconocer como gobierno legítimo al actual presidente, Bashar al Assad.
Al menos Washington y Moscú se han empeñado en intensificar la cooperación entre sus respectivas ministerios de Defensa y de otras estructuras oficiales para poner en practica el acuerdo conseguido por el Grupo de Apoyo Internacional de Siria, que prevé el inicio de una tregua estable desde el 19 de febrero.
Sobre el terreno, no obstante los acuerdos alcanzados en Munich por el ISSQ, el conflicto no tiende a frenarse, ya que, por el contrario, crece la tensión entre los gobiernos de Siria y de Turquía, que ha bombardeado a poblaciones kurdas en la zona limítrofe y entre Arabia Saudita e Irán.
Las fuerzas del gobierno sirio avanzan hacia Raqqa, la "capital" del Estado Islámico en Siria, y en Damasco se aseguró que ha conquistaron las alturas estratégicas en el oeste de la región.
Al mismo tiempo, Turquía sigue bombardeando las posiciones kurdas-sirias del Partido de la Unión Democrática (Pyd), que en los últimos días se apoderaron de la base aérea de Menagh, a 30 kilómetros al norte de Alepo.
El gobierno sirio denunció hoy que al menos una docena de vehículos militares y alrededor de 100 soldados turcos violaron su frontera e irrumpieron en su territorio.
La ofensiva turca también provocó la reacción de Francia, que pidió el fin de los bombardeos contra los kurdos.
El gobierno turco, sin embargo, devolvió una ducha de agua fría, pues el primer ministro, Ahmet Davotoglu, hablando con la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que continuarán los ataques contra los kurdos sirios, acusados de ser "terroristas" vinculados al PKK turco.
Arabia Saudita también afila las armas y sus aviones de combate han arribado a la base de la OTAN de Incirlik en Turquía, para participar en los ataques contra el EI.
La versión oficial es que aviones y militares sauditas se desplazaron a Turquía para combatir al Estado Islámico, pero existe la sospecha de que el objetivo final es forzar la renuncia y la partida al exilio del presidente Al Assad.
En este sentido, el ministro del Exterior saudita, Adel al-Jubeir, afirmó que la caída del gobierno sirio es "cuestión de tiempo" y de nada valdrán los intentos de Rusia e Irán por salvarlo.
La inmediata réplica de Teherán fue: "no vamos a permitir que la situación en Siria derive como quieren las naciones rebeldes, vamos a tomar las medidas necesarias en el tiempo", aseguró el vicejefe de Estado Mayor, advirtiendo a los saudíes sobre la inconveniencia del envío de tropas a la región.
Bashar al "Assad es la única autoridad legítima en Siria en este momento", y alejarlo del poder significaría un "caos", dijo el premier ruso, Dmitry Medvedev, en una entrevista al canal EuroNews.
"Nosotros nunca dijimos que la permanencia de Assad es la cuestión principal en este proceso, simplemente creemos que por el momento no hay otra autoridad legítima", añadió el premier,
para quien una salida del gobierno sería un "caos, como hemos visto varias veces en Medio Oriente cuando los países colapsaron como en Libia".
Para la Alto Representante de la UE, la italiana Federica Mogherini, en todo caso la reunión de Munich del Grupo de Apoyo Internacional "no fue un fracaso" y como primer resultado favorecerá la entrega de ayuda humanitaria.
Los primeros convoyes con esa ayuda humanitaria destinados a las ciudades y pueblos sitiados, comenzarán a arribar entre martes y miércoles, informó hoy el enviado de la ONU, Staffan de Mistura.
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