ONU busca forzar el desarme de Hizbollah
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A la pregunta de por qué desplegar las tropas sin saber antes todos los detalles sobre su mandato, Bolton respondió que la propia resolución 1.701 establece que el mandato se puede ampliar o ajustar durante el proceso.
«Lo que queremos es la implementación de la resolución 1.559, ya que si se hubiera implementado no estaríamos aquí hoy. Es necesario que haya seguridad en el sur del Líbano e impedir que Hizbollah se rearme es muy importante», señaló.
Dicha resolución exhorta al gobierno del Líbano a extender toda su autoridad al territorio nacional y desarmar todas las milicias que operan en el país, lo que nunca fue cumplido.
Asimismo, el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, subrayó que se distribuyó un borrador con el «concepto de operaciones y las reglas de enfrentamientos» para que los países presenten comentarios.
En el texto se expone que el operativo de paz no podrá desarmar «masivamente» a Hizbollah, pero sí que podrá utilizar la fuerza si los combatientes se resisten a deponer las armas.
Bolton indicó que no existe un calendario para la aprobación de esa nueva medida y que no considera que el hecho de que la estén preparando esté frenando a los países, que ya deberían haber tomado sus decisiones sobre la contribución de tropas.
La resolución 1.701 autoriza ampliar a la FINUL de 2.000 Cascos Azules a 15.000 pero, para evitar que se rompa la tregua, la ONU planeaba enviar un adelanto de 3.500 soldados antes de diez días, fecha que fue aplazada hasta el 2 de setiembre.
El responsable aseguró entender por qué los países se encuentran poco dispuestos a aportar tropas, tras exponer que es «una situación muy peligrosa». «Los países quieren asegurarse de que las tropas tendrán las máximas oportunidades de defenderse. Los combatientes de Hizbollah siguen armados en el sur del Líbano», indicó.
«El ejército libanés y la fuerza multinacional estarán en una posición vulnerable si Hizbollah reanuda los ataques. Esto está en la mente de los contribuyentes de tropas», agregó.
En ese marco, y tras días de reticencias, el premier italiano, Romano Prodi, confirmó al secretario general de la ONU, Kofi Annan, que su país está dispuesto a comandar la misión de la ONU y que aportaría 3.000 hombres.
«Annan me ha preguntado sobre la posición italiana. He confirmado nuestra disponibilidad. Sobre el mando de la misión corresponde decidir a él», sostuvo el jefe de Estado, dejando abierta la cuestión.
En un principio Francia, que copatrocinó la resolución 1.701 junto a EE.UU., había sido señalado como el líder y uno de los mayores contribuyentes a la misión, pero las expectativas se fueron diluyendo con el correr de los días.
Debido a la lentitud de las negociaciones, George W. Bush expresó que existe «una necesidad urgente» del despliegue de la FINUL. La comunidad internacional debe «enviar tropas lo más rápidamente posible para asegurar la paz», subrayó.




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